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Los grandes grupos de inversión
privada han empezado a realizar millonarias plusvalías
con la venta de sus participaciones en el sector eléctrico
o de las propias centrales de generación que han comprado
en EEUU, especialmente en Texas, a lo largo de los últimos
años.
Un ejemplo es el de Carlyle Group
y Sempra. En 2004, ambas firmas compraron nueve centrales a American
Electric Power por 430 millones de dólares. Ahora han vendido
dos de ellas por 1.600 millones.Y podrían no ser los únicos.
Goldman Sachs, Texas Pacific, Blackstone o Kohlberg Kravis Roberts
también tienen suculentas participaciones en el sector
eléctrico susceptibles de ser vendidas, con las que podrían
obtener unas plusvalías superiores a 5.000 millones de
dólares.
Las cifras son claras. El pasado
año, un 63% de la capacidad de generación estaba
en manos de las eléctricas tradicionales, frente al 90%
de hace una década. El motivo de esta ‘revalorización’
se ha debido a la fuerte subida de las tarifas eléctricas
en los últimos años, especialmente tras la crisis
de California de 2001.
Además, otros expertos señalan
que los grupos de inversión compraron las centrales a un
precio muy inferior al real, en algunos casos de hasta un 80%
inferior al propio coste incurrido en la construcción de
la planta en cuestión.
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