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La economía argentina crecerá
en 2006 por encima del 8% por cuarto año consecutivo, según
ha declarado el Banco Central del país, que sube así
sus estimaciones previas que se situaban en torno al 7%. Además,
el organismo prevé que la firmeza del ritmo de expansión
actual tendrá un efecto de arrastre sobre el año
próximo, lo que le permite anticipar una sólida
expansión en 2007.
Hasta el mes de agosto, el Producto
Interior Bruto (PIB) argentino ha acumulado una expansión
del 8,6%, según datos oficiales. De esta forma, después
de tres años continuados de crecimiento en torno al 8%,
Argentina ha aumentado su PIB en un 40% desde que se enfrentó
a una feroz crisis financiera a finales de 2001.
Sin embargo, esta fuerte subida del PIB contrasta con la estimación del Presupuesto del Gobierno argentino que preveía tan sólo un aumento del 4%, la mitad de lo que indican las expectativas de los analistas privados. Esta tasa del PIB se sitúa ya a la altura de países como China y es consecuencia del buen momento que atraviesan el sector financiero, el de la construcción y la inflación, señala el informe.
El crecimiento del PIB argentino
se apoya principalmente en los sectores de la construcción,
la industria y el financiero. Mientras que los precios de consumo,
que acumulan a mes de septiembre un alza del 7,1%, hacen prever
al banco que terminarán el año dentro del rango
previsto de entre un 8% y un 11%, muy por debajo del 12,3% de
2005.
Por lo que respecta al desempleo,
el informe del Banco Central prevé que caiga al 9% para
finales de año, con lo que sería la primera vez
en más de una década que se sitúa por debajo
de los dos dígitos, después del 10,1% que registró
en 2005 y del 10,6% que marcó el dato oficial del segundo
trimestre desde 2006.
En el área de comercio exterior,
el Banco espera que el país obtenga un récord de
exportaciones de 44.500 millones de dólares (35.282,2 millones
de euros) en 2006, lo que superaría los 40.100 millones
(31.793,6 millones de euros) del año anterior. Aún
así, la balanza comercial tan sólo alcanzaría
un saldo positivo de 10.500 millones de dólares (8.325
millones de euros), inferior al obtenido el año pasado.
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