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Año VII - Madrid, lunes 23 de octubre de 2006

El Club de Madrid cree que las medidas frente a los desafíos energéticos ya no pueden esperar

 
El Club de Madrid ha finalizado su V Conferencia Anual "Energía y Liderazgo Democrático: Desafíos" con la presentación de una serie de recomendaciones para afrontar los actuales retos energéticos. Las propuestas se dirigieron claramente a motivar a los dirigentes democráticos a tomar unas medidas que, según los líderes reunidos en la Conferencia, no pueden esperar por más tiempo.

Ricardo Lagos, ex presidente de Chile y nuevo presidente del Club de Madrid, señaló en el acto de clausura de la Conferencia que el plazo para que las vulnerabilidades que se derivarán del cambio climático y del incipiente agotamiento de los recursos energéticos no renovables se hagan patentes es de tan sólo 15 años. Por este motivo, concluyó, "las medidas tienen que tomarse hoy".

Lagos ponía una vez más el dedo en la llaga señalada en el día anterior por Felipe Gónzalez y Antonio Guterres, ex presidentes y primer ministro de España y Portugal, respectivamente: la falta de voluntad política por parte de dirigentes, líderes y ciudadanos a la hora de enfrentarse a estas verdades y actuar en consonancia.

Las conclusiones finales incidieron así en la necesidad de que los gobiernos democráticos adopten medidas que además de evitar las consecuencias económicas que supondría una futura crisis energética, garanticen también que los beneficios de la energía se reparten equitativamente tanto entre los distintos países como en el interior de los mismos.

Javier Solana, alto comisionado de la Unión Europea (UE) para una Política Exterior y de Seguridad Común (PESC), señaló la importancia de un diálogo entre países desarollados para consumir menos, ya que bastaría con que cada habitante de EEUU consumiese lo mismo que uno de la UE para que se ahorrase, cada día, toda la energía que necesita Irán.

Solana señaló que las soluciones pasan, por ello, además de por el ahorro, por las energías renovables y por rescatar el debate en torno a las nucleares. En su opinión, hoy en día, nos encontramos ante un cambio de paradigma en la sociedad internacional ya que la mayoría de los asuntos que se tratan en el Consejo de Seguridad de la ONU ya no tienen que ver con lo ideológico, sino con la energía.

Por este motivo, en la presentación de las conclusiones también se apuntó a la necesidad de un concepto más amplio de seguridad energética. Bajo esta nueva concepción, la seguridad ya no sólo iría equiparada al suministro, sino también a un reparto equitativo de sus beneficios, tanto entre países como dentro de las sociedades que los integran.

Algunas de las medidas que contribuirían a esta mayor equidad serían la integración energética, el aumento de los ciclos de inversión mediante el logro de la previsibilidad de los ciclos de la demanda y la oferta, la creación de estándares públicos o la necesidad de fortalecer y hacer más transpartentes los marcos regulatorios.

En este sentido, se elogió la Iniciativa por la Transparencia de las Industrias Extractivas (EITI en sus siglas en inglés) y desde el Club de Madrid se instó a todos los gobiernos a apoyar y aplicar sus normas lo antes posible.

Ana de Palacio, vicepresidenta del Banco Mundial, señaló por su parte que la información crea efectividad dentro del marco de la Ley. Por este motivo, Rut Diamint, profesora de Ciencia Política, incidió en la necesidad de apoyar a los defensores de la democracia y los derechos humanos en los países que carecen de las garantías necesarias.

Feng Gao, secretario ejecutivo adjunto de la Convención Marco de la ONU sobre el cambio climático, también señaló la necesidad de apoyar a los países en desarrollo con transferencia de tecnología que les permita ahorro en su consumo y eficacia en la producción energética.

Una línea en la que también incidió Ricardo Lagos al hablar de la necesidad de equidad y al señalar: "Todos somos responsables, pero unos más que otros y el grueso de la responsabilidad está en los grandes consumidores".

Desde la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), su secretario general, Ángel Gurría, retomó el argumento de que algunas medidas no pueden esperar por más tiempo y puso el ejemplo de la construcción de casas inteligentes que permitirían el ahorro energético. Aunque, en su opinión, tomar decisiones como esta tendría un coste de entre una y dos décimas en el crecimiento anual, pero el que se derivaría de no hacerlo sería mucho mayor.

En definitiva, se planeteó la necesidad de dibujar un panorama de futuro en el que las energías renovables tengan progresivamente una mayor presencia y en el que se cree una nueva economía basada en la sostenibilidad. Para que esto sea posible, Solana reafirmó la necesidad de un diálogo más extenso y eficiente entre países ricos consumidores y países productores.

 

 

 
 

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