La
industria del juego y el ocio crece en Panamá y en 2006 ya superó
los 700 millones de dólares (casi 540 millones de euros),
una cifra que se aproxima a lo que el país ingresa por exportaciones
nacionales, que cerrarán el año en 1.000 millones
de dólares (770 millones de euros) por primera vez en su historia.
En promedio, los panameños y visitantes gastan más
de 55 millones de dólares al mes (unos 42 millones de euros)
en apuestas y salas de máquinas de azar. En los 11 primeros
meses del año pasado, el crecimiento había supuesto ya un 19,8% más
que en el mismo periodo de 2005.
Estos datos contribuyen a que Panamá tenga la segunda industria
de casinos más desarrollada de toda América Latina,
sólo superada por Argentina. En el país operan 15
casinos, ocho de los cuales están en la capital.
La Junta de Control de Juegos ha empezado a tomar medidas para
evitar que el crecimiento de esta industria tenga efectos negativos
en la sociedad panameña y aumenten los casos de adicción
y ludopatía. Desde mañana jueves, casinos y salas de máquinas
'tragaperras' empezarán a aplicar la exclusión de
personas que observen una adicción al juego severa.
Esta
medida ha sido aceptada voluntariamente por la Asociación
de Administradores de Juegos de Azar de Panamá (Asaja) a la que se debe consultar
cada caso de exclusión en un local de juego.
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