El Banco Central de Ecuador ha querido
defenderse de las constantes críticas del presidente Rafael
Correa y para ello ha solicitado a la Comisión Económica
para América Latina y el Caribe (CEPAL) una revisión
de sus datos macroeconómicos. Correa ha cuestionado recientemente
el procedimiento que utiliza el organismo ecuatoriano para calcular
las proyecciones anuales sobre crecimiento económico e
inflación.
Correa ya ha puesto en duda en
varias ocasiones la credibilidad del organismo monetario y ha
amenazado con expulsar a su cúpula directiva si se comprueba
que los últimos informes macroeconómicos son falsos.
Su intención es eliminar la autonomía del Banco
Central en la nueva Constitución que se está redactando.
A casi mitad de año, Ecuador
no sabe a ciencia cierta cuánto creció su economía
en 2007. La CEPAL estimó el crecimiento en 2,7%, mientras
que el Banco Central estableció un aumento del PIB del
1,08%, eso sí, a fecha de septiembre y sin datos oficiales
de finales de año. No es la primera vez de estas diferencias.
En abril del 2007, en la presentación de su plan económico,
Correa proyectó un crecimiento del 4,4%, contrastando con
el Central que preveía un crecimiento de 3,47%.
Algunos analistas de la prensa
local aseguran que el retraso en la publicación de los
datos oficiales del Banco Central se debe, precisamente, a que
el presidente Rafael Correa no aprueba las cifras, y que eso afecta
al propio Gobierno que necesita datos oficiales para su planificación.
Según la Agencia EFE, Correa
criticó el último informe del Banco Central sobre
inversión extranjera, que registró en el cuarto
trimestre de 2007 un nivel negativo de 295 millones de dólares.
El presidente ecuatoriano sostuvo que no hay forma en que la inversión
sea negativa, salvo que el organismo esté midiendo la salida
de capitales especulativos. También cuestionó las
cifras sobre crecimiento de los sectores agrícola y de
la construcción.
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