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La rivalidad entre ambas capitales es cada vez más
enconada. Londres toma posiciones como la ciudad elegida para
las salidas a bolsa (ofertas públicas de venta o IPOs) y cuenta con un gran atractivo para la inversión
extranjera, mientras que Nueva York es la plataforma de la banca
de inversión.
El distrito financiero de Londres, The City, canaliza cada año
unos 72.000 millones de euros de inversión extranjera,
gran parte de los cuales se dirige al mercado inmobiliario, elevando
los precios de la vivienda londinense. El dinero viene principalmente
de Oriente Medio, India, Rusia y China, pero también de
EEUU.
El empuje de Londres no sólo consiste en robar atractivo
internacional a Nueva York, sino que también tiene que
ver con la actividad de sus mercados financieros. El 40% de los
activos financieros extranjeros en el mundo se negocia en London Stock Exchange.
Además, la plaza londinense también canaliza el
30% de total de las operaciones de divisas, es decir, más
que Nueva York y Tokio juntas. La gran baza del mercado financiero
británico es su enfoque hacia el exterior, de un 80% del total de su actividad, algo que
no se da en otras plazas mundiales.
Debilidad. En cambio, Nueva York acusa un gran debilitamiento
de su posición como capital financiera del mundo. Los mercados
estadounidenses están inmersos en múltiples procesos
judiciales y padecen un regulación casi excesiva. Los expertos
calculan que la ciudad podría perder su liderazgo mundial
como capital financiera en menos de diez años si no hay
cambios regulatorios que lo eviten. Los datos hablan por sí
solos. En 2001, una docena de las 20 mayores IPOs en el mundo se lanzaron
en Nueva York, mientras que el año pasado, esta ciudad
fue elegida para sólo dos de las mayores operaciones del mundo de
este tipo.
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