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El Gobierno del presidente argentino,
Néstor Kirchner, ha decidido reactivar el plan nuclear,
del cual Argentina fue pionero en Latinoamérica en 1974.
Como trasfondo de esta decisión subyace el déficit
energético que padece el país y que ha provocado
conflictos recientes con Chile por el encarecimiento que han sufrido
las exportaciones de gas que Argentina realiza al país
andino.
Con este plan, las autoridades
argentinas pretenden aumentar la producción de energía
nuclear del 9% del total de la energía que consume el país,
a un 16%, una vez que el mismo Gobierno ha anunciado que las reservas
de gas del país podrían agotarse en diez años.
Hasta ahora, Argentina tiene dos
centrales nucleares operando: Atucha I y Embalse Río Tercero.
Ahora, el Gobierno argentino aspira a tener una tercera central,
Atucha II, paralizada desde que en 1994 el entonces presidente,
Carlos Menem, privatizase las centrales del país.
El proyecto de Atucha II requerirá
una inversión de 1.800 millones de dólares (1.405
millones de euros), mientras que con vistas a una cuarta central
se prevé una inversión total de 3.500 millones de
dólares (2.733 millones de euros).
Argentina sufrió graves
dificultades en 2004 por una crisis energética y, desde
entonces, necesita comprar gas a Bolivia a precios más
altos. El sector energético sufre un déficit de
inversión privada desde el colapso de la economía
en 2001, en el que además Argentina pasó a depender
también del petróleo que importa desde Venezuela
para hacer funcionar las centrales térmicas.
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