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Cuando queda menos de un mes para
que se celebren elecciones presidenciales en Nicaragua, las apuestas
a favor y en contra de los candidatos postulantes se multiplican.
En este caso es la cúpula empresarial de Nicaragua la que
ha decidido dar públicamente su voto de confianza a uno
de los candidatos derechistas, Eduardo Montealegre.
Según declaraciones del presidente del
Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep) Erwin Krüger,
los empresarios nicaragüenses se decantan por la opción
de Montealegre, porque “prefieren y desean que el nuevo
presidente sea una persona convencida en los principios de la
libre empresa, la economía de mercado, la responsabilidad
social empresarial”.
El ala de la derecha nicaragüense se ha
visto afectada por tensiones internas, lo que ha hecho que se
presenten dos candidatos por esta misma corriente política:
Montealegre lo hará por Alianza Liberal Nicaragüense
(ALN) y el ex vicepresidente José Rizo por el Partido Liberal
Constitucionalista (PLC).
Según el propio Krüger, esta escisión
no beneficia a las oportunidades de victoria de la derecha y las
encuestas siguen arrojando que la intención de voto se
inclina favorablemente hacia el ex presidente sandinista Daniel
Ortega, con ventaja de entre 3 y 17 sobre su inmediato seguidor,
Montealegre.
Ortega, que ya fue presidente de la república
entre 1985 y 1990, se presenta por cuarta vez a las elecciones,
con el apoyo de los gobiernos de izquierda latinoamericanos, los
recelos estadounidenses y el mutismo pactado de la ONU.
En sus últimas declaraciones, Ortega
ha prometido a su electorado que si sale elegido el 5 de noviembre,
la mitad del Gobierno que conforme será ocupada por mujeres.
Se estima que el presupuesto que el Consejo
Supremo Electoral (CSE) de Nicaragua invertirá para los
próximos comicios rondará los 30,30 millones de
euros, pudiendo incrementarse notablemente si se celebra una segunda
ronda, algo que la mayoría de los analistas políticos
cree posible.
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