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Dos fundaciones estadounidenses, la Business Roundtable
Institute for Corporate Ethics y el CFA Centre for Financial Market
Integrity, han pedido a las empresas que no se centren tanto en
elaborar listas con las previsiones de resultados económicos
trimestrales.
Según estas dos fundaciones,
“la obsesión de algunas empresas por ofrecer previsiones
de resultados temporales a corto plazo está bloqueando
los beneficios que se pueden obtener a largo plazo”. Matthew
Orsagh, analista del CFA ha mostrado su preocupación al
afirmar que “parece que las empresas, sino muestran unas
previsiones con intención de alcanzarlas e incluso superarlas,
creen que van a sufrir algún tipo de castigo”, para
posteriormente añadir con nostalgia que “hace 20
años, esto no sucedía”.
La alternativa que dan a lo que,
a sus ojos, es un “gasto innecesario” es el de invertir
ese tiempo en desarrollar estrategias a largo plazo que aumenten
los beneficios de la empresa y asegurar la trayectoria de cara
al futuro. Sin embargo, no todas las empresas actúan siguiendo
el mismo patrón.
Coca Cola dejó
de publicar estas previsiones trimestrales en 2002, e incluso actualmente
también ha dejado de emitir las previsiones anuales, y
en su defecto se ha dedicado a trabajar a largo plazo. Desde entonces,
tanto los analistas y expertos como las empresas han estado analizando
sus méritos y cuestionando sus métodos, y
algunas compañías han seguido los pasos de la famosa corporación
dedicada a la industria de los refrescos.
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