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La decisión del presidente colombiano, Álvaro Uribe, de suspender los contactos con las Fuerzas Armadas Revolucionarias Colombianas (FARC) en pro de un acuerdo humanitario que garantice la liberación de 58 personas, hizo estallar grandes manifestaciones en las ciudades más importante del país.
Bogotá y Cali fueron los escenarios de las voces y las pancartas de manifestantes y familiares de secuestrados por este grupo guerrillero que pedían al Gobierno que no congelara la vía del diálogo para poder llegar a un acuerdo de intercambio humanitario.
El gobierno colombiano decidió romper el diálogo humanitario con esta guerrilla tras la explosión de un coche bomba en la Universidad Militar que hirió a 23 personas, aunque la propia FARC no han reconocido la autoría de dicho atentado.
La manifestación se concentró ayer en la Plaza de Bolívar donde se encuentra el congreso de la República y los convocados intentaron llegar hasta las puertas del Palacio de Nariño sin éxito.
Otra de las actividades que están organizadas para pedirle al Gobierno que reanude las conversaciones es una marcha que partirá de la capital colombiana y llegará hasta los municipios de Florida y Pradera, donde en un primer momento se iban a desarrollar las conversaciones con las FARC
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