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El Banco Santander ha logrado hacer
frente a un trimestre complicado que ha tenido un fuerte
impacto en muchos bancos importantes, gracias a la fortaleza
de su balance, fundamentado en una fuerte pujanza comercial con
los clientes minoristas.
El consejero delegado del Santander, Alfredo Sáenz, ha
explicado que la genética de la entidad está enfocada
al negocio retail, lo que ha minimizado el impacto
de las turbulencias financieras.
En cuanto a la operación con ABN, la entidad cántabra
incorporará los resultados del banco en el tercer trimestre,
unos 200 millones de euros, según los cálculos del
Santander. Sáenz ha explicado que formarán un holding ubicado en Londres, junto a RBS y Fortis que se llamará
RFS, con la finalidad de gestionar el banco y coordinar la separación
del banco. La incorporación de los activos de ABN todavía
está pendiente de la aprobación del banco central
holandés, y durará bastantes meses,
ha dicho Sáenz, ya que la operación se encuentra
en un período muy inicial, ha explicado. Además,
ha dicho que poseen una información poco completa
sobre ABN, y habrán de profundizar en el banco.
Créditos. Con bravura, Sáenz ha defendido
los créditos como el negocio propio de la banca, y ha calificado
de obviedad que van a seguir concediendo créditos
vengan de donde vengan, refiriéndose al sector
inmobiliario. En cuanto a la guerra del pasivo, han
dicho que su perfil de cliente casa mejor con los fondos de inversión,
pero están pensando en dar más importancia a los
depósitos, ya que la escasez de liquidez los está
revalorizando. Sin embargo, no van a entrar en una guerra
de depósitos, ya que no es buena para el sector ni
para el cliente, ha dicho Sáenz. Con respecto a las hipotecas,
ha dicho que se desacelerarán hasta el 9%, desde el 12%
de crecimiento actual.
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