Según el informe de la Comisión de Comercio Internacional estadounidense, organismo dependiente del Gobierno de la nación, debido a las restricciones al comercio y los viajes que la nación norteamericana lleva a cabo sobre la isla, los costes de transporte de las mercancías que Cuba importa desde EEUU (que ya se ha convertido en el segundo exportador para la mayor de las Antillas), mucho mayores que hacia otras naciones caribeñas, impiden una mayor fluidez en el comercio.
Según las normas de EEUU, cuando un barco extranjero atraca en Cuba no puede entrar ningún barco estadounidense durante los siguientes seis meses, lo que implica que los navíos de bandera extranjera quedan exluidos de la competencia. Por otra parte, los barcos de la estatal cubana Alimport no pueden entrar en terrotorio estadounidense. Así, con frecuencia, las importaciones de EEUU a Cuba deben pasar primero por una nación que no tenga ninguna restricción al comercio con la isla.
Esto implica que, durante el 2006, los costes de transportar grandes mercancías desde la nación norteamericana a la caribeña eran de doble que, por ejemplo, de EEUU a República Dominicana, algo que los funcionarios de la industria de la nación de George W. Bush atribuyen a las leyes del embargo.
Esta es una de las razones esgrimidas por el organismo para apoyar la finalización del embargo de EEUU a la nación de Fidel Castro, una tesis totalmente contradictoria con la del Gobierno de George W. Bush. |