El Gobierno argentino liderado por Cristina Fernández de Kirchner intenta que el Senado de la nación apruebe una ley por la que existirán dos horarios diferenciados, uno en invierno y otro en verano, con lo que, según ellos, conseguirán un ahorro de energía de un 6%. La presidenta pretende aprobar hoy esa ley, para poder comenzar el verano con la aplicación del nuevo horario.
Para ello, los jefes de las dos cámaras, el diputado Agustín Rossi y el senador Miguel Ángel Pichetto, han pasado la Navidad intentando conseguir la asistencia de todos los legisladores oficialistas posibles.
La propuesta que impulsa el Ejecutivo pretende modificar el uso horario a partir de la medianoche del 30 de diciembre, como parte del plan destinado a un uso racional de energía eléctrica, que según el Gobierno, permitirá un ahorro de energía equivalente al 6% de la demanda anual.
Pero si el oficialismo no logra la asistencia deseada de los legisladores afines, quizá la ley no sea aprobada en el Senado, puesto que la oposición ya ha advertido de que no aportará sus votos a la propuesta, puesto que acarrea más desventajas que ventajas para el país.
El cambio de uso horario es una parte esencial del Programa Nacional de Uso Racional y Eficiente de la Energía (Pronuree), que la semana pasada anunció la presidenta del país. Otros puntos del plan son el incentivo a la compra de lámparas de bajo consumo, un esquema de ahorro para el sector público y la extensión del programa de identificación de electrodomésticos.
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