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El Servicio de Ciudadanía
e Inmigración de EEUU, por medio de su portavoz, Sharon
Rummery, ha alertado de que, a cinco semanas de la finalización
del plazo, sólo el 13% de los salvadoreños residentes
en EEUU ha realizado la inscripción para acogerse al Estatus
de Protección Oficial (TPS, según su siglas en inglés). De
no llevar a cabo este trámite dentro del período
establecido, estos inmigrantes podrían perder el permiso de trabajo e incluso
ser deportados.
El Gobierno de El Salvador comparte
la preocupación del estadounidense, y afirmó que
existe una campaña más agresiva para evitar que
a los salvadoreños residentes en EEUU se les pase el plazo
de reinscripción. A pesar de esto, el Ejecutivo salvadoreño afirmó que aún
no hace un mes de la apertura del plazo (que comenzó el
3 de julio), y que sería bueno poder esperar hasta el
3 de agosto para hacer especulaciones. En esa fecha espera
contar ya con un 50% de las solicitudes (aproximadamente 122.000).
Entre las causas que se barajan
para esta reducida cifra de inscripciones, están la falta de
dinero, el fútbol y la esperanza de un reforma que les
permita la residencia definitiva.
Según declaraciones del
embajador salvadoreño en EEUU, aunque parezca mentira, muchos compatriotas
no se inscribieron los primeros días por estar pendientes
del Mundial de Fútbol. Otro factor de gran peso es el económico:
la inscripción cuesta 250 dólares (198 euros), y
para una familia de seis miembros eso supone un total de 1.500
dólares (1.190 euros).
La posible reforma que algunos
esperan, afirmó también el embajador, está
aún en fase de discusión, por lo que se equivocan
aquellos que crean que eso les liberaría de reinscribirse
en el TPS.
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