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Fondos adscritos a titularidad
pública de países como China, Singapur, Emiratos
Árabes, o Qatar han comenzado a exhibir su músculo
financiero: desde el pasado año han invertido 25.000 millones
de euros para tomar posiciones en bancos como HSBC o Barclays.
Los analistas de Morgan Stanley han puesto de manifiesto esta
toma de posiciones de los fondos asiáticos y árabes.
Su volumen inversor, puesto en marcha en los últimos dos
años, representa menos del 1% de los 1,9 billones de euros
que poseen estos fondos, según publica Financial Times,
lo cual supone casi el doble del PIB español. Por tanto,
a pesar de que a día de hoy ya poseen un peso específico
en los mercados financieros, todavía les queda una larga
andadura.
El rotativo británico también afirma que a los sectores
políticos les preocupa que el exceso de liquidez que atesoran
alguno de los fondos de países de Oriente Medio o Asia
pueda dejar el sector financiero en sus manos, teniendo en cuenta
que los mercados no están atravesando su mejor momento.
Fondos de Singapur o China han invertido en bancos con importante
presencia en esos países, como HSBC (Hongkong and Shanghai
Banking Corporation) o Standard Chartered, pero otros como Deutsche
Bank o Barclays también han centrado el interés
de estos capitales.
Por otro lado, también están tomando posiciones
en importantes fondos como Blackstone o Carlyle. El primero se
aseguró de que el vehículo inversor chino comprara
acciones sin derecho a voto, cuando tomó una participación
de 3.000 millones de dólares en el fondo estadounidense.
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