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La huelga de hambre contra el presidente
de Bolivia, Evo Morales, iniciada hace tres días, ya aglutina
a unas 200 personas que exigen al mandatario el respeto de la
legalidad vigente al aprobar la nueva Constitución, informó
ayer el partido centrista Unidad Nacional (UN).
La protesta, impulsada el pasado
día 15 por siete asambleístas de esa fuerza centrista
opositora desde la ciudad sureña de Sucre, ha sumado adeptos
hasta convertirse en un "movimiento ciudadano", afirmó
a EFE el huelguista y jefe de UN, Samuel Doria Medina.
Tanto UN como el resto de partidos
de la oposición rechazan que la mayoría oficialista
en la Asamblea Constituyente apruebe los artículos de la
nueva Carta Magna por la mitad más uno de los votos, en
lugar de por los dos tercios que prescriben la normativa vigente
y la ley de convocatoria del foro avalada por el propio Morales.
Esa decisión de Morales
y su partido, el Movimiento al Socialismo (MAS), ha dado lugar
también a que todos los legisladores de la oposición
se retiren del Congreso, con lo cual sus sesiones están
bloqueadas.
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