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Pese a los buenos datos del PIB
que se conocieron la pasada semana en EEUU, con un crecimiento
del 4,9% en el tercer trimestre del año, cada vez son más
los síntomas que apuntan a que la mayor economía
del mundo se está desacelerando. Mientras el sector exterior
y el gasto público ganan peso en la economía, la
crisis inmobiliaria que atraviesa el país podría
desembocar en un descenso del consumo, que representa aproximadamente
un 68% del PIB. El informe del Departamento de Comercio del pasado
jueves mostró que el gasto en la construcción de
nuevas casas se contrajo a una tasa del 20,5% durante el tercer
trimestre, la caída más severa en más de
16 años, desde comienzos de 1991, cuando la economía
se encaminaba a una recesión.
Ventas navideñas. El siguiente paso podría
ser una desaceleración en el consumo, que podría
haber dado sus primeros síntomas con la floja campaña
navideña que han tenido las compañías minoristas.
Según considera la Federación Nacional de Minoristas,
el incremento en las ventas minoristas en el período comprendido
entre Acción de Gracias y Navidad podría haber sido
tan sólo del 4%, el menor crecimiento en cinco años.
Una de las razones por las que se podría extender la crisis
inmobiliaria al consumo radica en que que uno de los principales
medios de financiación de las familias son las hipotecas
de refinanciación, por lo que una caída en el precio
de las viviendas repercutiría también en menores
ingresos. Los precios de la vivienda en EEUU cayeron un 6,1% interanual
de media en octubre, según revela el índice Case-Shiller
de Standard & Poors.
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