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Luis Manuel Esculpi, experto venezolano
en armamento y temas militares, ha indicado, en conversaciones
con Americaeconomica.com, que la nueva adquisición
de armas por parte del Gobierno de Hugo Chávez “responde
más a un motivo político que militar” pero
que los planes reales son todo un misterio.
Esculpi ha afirmado que “no está claro a qué
planes obedece todo este rearme, si obedece a un plan estratégico
o a qué. Antes estas cosas las investigaba el Parlamento,
pero como ahora es oficial en su totalidad ya no se hace, por
lo que la verdadera respuesta queda en el aire”.
El experto señala que una gran parte de esta compra de
armamento responde a una necesidad de reposición, ya que
la mayoría de los fusiles que tenía el ejército
fue adquirida en la década de los cincuenta y los aviones
contaban ya con casi 40 años de servicio. “El problema
es saber a qué razones obedece el resto de la compra del
arsenal que no es de reposición”, indicó Esculpi
a este medio.
El Gobierno de Venezuela ha gastado casi 4.000 millones de dólares
(3.029 millones de euros) en los últimos dos años
para adquirir fusiles, barcos, helicópteros y aviones.
Una compra que sitúa al país andino por encima de
Irán o Pakistán, otros grandes compradores de armas.
Venezuela es el primer comprador de equipos bélicos de
toda Latinoamérica. El general Alberto Müller Rojas
se justificó diciendo que su país se siente “amenazado”
y que “como cualquier nación soberana están
dando pasos para reforzar su defensa territorial”, según
declaraciones hechas al The New York Times.
El director general de la Inteligencia estadounidense, Michael
McConell, ya se apresuró a advertir de que esta compra
de armas “ puede alimentar una carrera armamentística
en la región”. Una opinión de la cual Luis
Manuel Esculpi no disiente, ya que el gran arsenal que quiere
tener Venezuela puede romper el equilibrio armamentístico
regional. Esculpi también se muestra de acuerdo con las
declaraciones de McConell referentes a la creciente politización
que están viviendo las Fuerzas Armadas venezolanas y que
rompen con la tendencia latinoamericana de crear ejércitos
más profesionales y apolíticos.
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