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La decisión de Hugo Chávez
de hacerse con el control de la Faja del Orinoco ha tenido su
primera reacción entre las empresas extranjeras que explotan
la zona. La petrolera francesa Total ha manifestado su preocupación
por la situación que se vive en Venezuela. El presidente
de la compañía, Thierry Desmarest, ha afirmado que
los planes de Chávez pueden acarrear “dificultades
operacionales”.
Desmarest ha indicado que su empresa está dispuesta a negociar
con el Ejecutivo venezolano, en particular acerca de todo aquello
que tiene que ver con temas tributarios. “Continuamos negociando
con las autoridades para hallar una solución que nos permita
mantener una rentabilidad satisfactoria”, afirma el directivo.
Sin embargo, el presidente de Total ha objetado que Hugo Chávez
quiera hacerse con el control de todas las operaciones que se
desarrollan en eseárea petrolífera. “Lo que
nos molesta es el deseo venezolano de adquirir el control de proyectos
como Sincor, con las dificultades operacionales que eso acarrea”.
Sincor es un proyecto en el que trabajan conjuntamente Total,
la noruega Statoil y la estatal Petróleos de Venezuela,
SA (Pdvsa). Las operaciones del Orinoco son las únicas
que siguen bajo control privado en todo el país, pero el
presidente venezolano emitió un decreto por el cual Pdvsa
podrá adquirir el 60% de cada una de las operaciones que
se desarrollan en esta rica zona petrolera. Una vez que entre
en vigencia la ley, las empresas extranjeras tendrán cuatro
meses para decidir si formar parte del plan o no.
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