La presidenta de Argentina, Cristina Fernández,
ha cedido ante las presiones que desde hace dos semanas lleva
a cabo el sector agrario argentino con cortes contínuos
de carreteras. Ahora, Cristina cambia su discurso y pide al campo
una tregua para negociar.
Ayer por la noche, la presidenta
habló para una multitud de personas, quienes la escucharon
criticar, pero esta vez de una forma más suave que el pasado
martes, la protesta agraria que dura ya 16 días. Allí,
estaban presentes también muchos gobernadores kirchneristas,
y dos de los más fervientes apoyos del Gobierno: el titular
de la Central General de Trabajadores (CGT), Hugo Moyano, y el
piquetero Juan D’Elía.
Tras sus palabras, las entidades
del sector agropecuario reaccionaron de manera dispar, pero sin
salirse de su línea dura. El presidente de Coninagro, Fernando
Gioino, consideró importante que la presidenta prometiera
un diálogo, pero hizo hincapié en que las bases del
conflicto no se iban a conformar con cualquier cosa. Por su parte,
el vicepresidente de la Sociedad Rural, Hugo Biolcatti, sostuvo
que las palabras de la mandataria andina merecían un serio
análisis.
Pero lo cierto es que, en todas
las asociaciones rurales, decidieron continuar con los cortes
de carreteras hasta que las señales por parte del Ejecutivo
no sean más claras.
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