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La petrolera Repsol YPF ha asegurado
en un comunicado que iniciará las medidas legales que considere
oportunas "ante todos los foros de justicia independiente,
nacionales e internacionales" en la defensa de sus derechos
y los de sus empleados si persite la "injustificada y reiterada
persecución judicial" de las autoridades bolivianas
que, a su juicio, sufre Andina, la filial de la compañía
en Bolivia.
Este anuncio supone la respuesta
al registro que el Ministerio Público de Bolivia llevó
a cabo el pasado viernes en el que tres fiscales, acompañados
de medio centenar de agentes armados, allanaron la sede central
de Andina en busca de documentación sobre un contrato supuestamente
ilegal que habrían suscrito la compañía española
y la brasileña Petrobras para realizar un ajuste de precios
sobre el gas vendido a Brasil. El registro derivó en la
detención y el arresto domiciliario limitado de Saúl
Encinas, auditor de Andina, acusado de "estafa agravada".
Según el Gobierno de La
Paz, los perjuicios causados a Bolivia por ese acuerdo, firmado
en 2002 y cancelado a mediados de este mes, rondan los 160 millones
de dólares (125,5 millones de euros), aunque Repsol YPF
ha indicado que el convenio fue legal y no causó daños
al Estado boliviano.
La petrolera hispano-argentina
añadió en su comunicado de ayer que, en estas condiciones,
"estima muy difícil que se pueda mantener el necesario
diálogo con las instituciones bolivianas para buscar un
marco estable que permita acometer el proceso de fuerte inversión
que precisa el desarrollo de la industria de hidrocarburos (en
el país andino)".
Por otro lado, el ministro boliviano
de Hidrocarburos, Andrés Soliz, ha asegurado que la condición
para negociar nuevos contratos con Repsol YPF y Petrobras es el
respeto a la nacionalización del sector, según una
entrevista publicada en el diario La Prensa. Soliz cree
que ambas petroleras, al ver que otras compañías
demuestran una apertura a ese proceso, "van a seguir el mismo
camino y van a entrar a un clima de negociación cordial",
pero "en el marco del respeto al decreto de nacionalización.
Esta es la condición fundamental para conversar",
subrayó.
Además, el ministro da a
entender que la denuncia contra Repsol YPF y Petrobras puede ser
utilizada como un arma de negociación. "Obviamente
los negociadores pueden mencionar este tema para obtener mejores
condiciones para el país", asegura.
Por su parte, el vicepresidente
bolivano, Álvaro García Linera, viajará a
España el mes que viene para explicar a las autoridades
de ese país la política del Gobierno de Bolivia
en cuanto a la nacionalización de sus hidrocarburos.
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