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Las empresas cotizadas de alimentación
no son las más revalorizadas este año, pero las
perspectivas de freno económico invita a los analistas
a valorar éste y otros sectores menos cíclicos.
Su perfil defensivo, y su apuesta por lo bio, atrae capital procedente
del ladrillo.
La familia Del Pino, a través
de su sociedad Casa Grande de Cartagena, ha sido uno de los últimos
en acudir al reclamo del sector, a través de la compra
de un 5% de Ebro Puleva. Con anterioridad, la inmobiliaria Nozar
adquirió un 5% de Natraceutical, filial de Natra. Del resto
de las nuevas inversiones en el sector destacan también
las procedentes de los fondos y las cajas de ahorros. La Kutxa
se hizo este verano con el 5% de Natra, y Caja de Burgos elevó
en octubre su participación en Campofrío al 7,5%.
El fondo Golden Limit entró este mes con un 5% en Pescanova.
A su vez, la cotización de SOS Cuétara mantiene
como apoyo los continuos refuerzos accionariales de su presidente,
Jesús Ignacio Salazar.
La empresa especializada en aceite
es una de las que han apostado fuerte por los biocombustibles,
junto a Ebro Puleva, que ha creado una filial específica,
Dosbio. Este añadido en su estrategia adereza el perfil
defensivo del sector, especialmente valorado con previsiones de
desaceleración económica de fondo, como sucede en
la actualidad. Además, bancos de inversión como
el estadounidense Goldman Sachs han revisado últimamente
al alza su recomendación global sobre el sector de alimentación
en Europa.
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