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Con estas operaciones, según
explican algunos expertos, las cajas de ahorros están realizando
un auténtico negocio de capital riesgo o lo que en el sector
financiero se denomina corporate. Para ellos, con
las compras, estas entidades financieras se pueden asegurar la
parte del negocio de concesión de créditos de la
propia compañía de la que en la mayor parte de los
casos son accionistas de referencia. Además, si logran
mantener una estrategia de crecimiento estarían en disposición
de vender la participación posteriormente para realizar
las posibles plusvalía.
En esta línea, otros expertos dicen que al disminuirse
el free flow de las empresas, las cajas pueden tener
un mayor control bursátil de las mismas.
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