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Unos 650 manifestantes han obligado
a la petrolera boliviana Transredes (participada por las británicas
Ashmore y Shell), responsable de administrar la red de gasoductos
y oleoductos boliviana, a cortar anoche el suministro de gas natural
hacia Argentina.
Al parecer, cinco empleados de
la petrolera fueron obligados a cerrar las válvulas de
la estación de San José de Pocitos, situada a dos
kilómetros de la localidad de Yacuíba, cerca del
límite con Argentina. Los manifestantes protestan por la
decisión del Gobierno argentino de impedir el comercio
entre poblaciones fronterizas por cifras de más allá
de 350 dólares (273,7 euros).
Además, el Comité
Cívico de la localidad de Yacuiba, cercana a Pocitos, también
protesta ante el Gobierno boliviano por el trazado del nuevo puente
Salvador Mazza-Yacuíba, que deja al margen a Pocitos, y
en exigencia de que el Gobierno de La Paz instale allí
la Vicepresidencia de Contratos y Fiscalización de la estatal
Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB).
Aún así, esta última
medida de protesta supone un salto cualitativo importante después
de que desde el pasado jueves los manifestantes bolivianos de
Pocitos y sus vecinos de la localidad argentina de Salvador Mazza,
que también se oponen a la limitación al comercio
entre ambas fronteras, realizan diversas protestas sociales cortando
el paso a ambos lados de la frontera.
Según la empresa, se trata
de la primera suspensión de los envíos de gas y
petróleo al mercado argentino desde que en 2004 se reanudaron
las ventas a ese país. Bolivia exporta actualmente a Argentina
un promedio de 4,5 millones de metros cúbicos diarios de
gas.
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