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El presidente de Venezuela, Hugo
Chávez, acaba de abandonar Malasia, país con el
que ha reforzado los vínculos energéticos, e inicia
una visita de un día a Siria, una nación que se
encuentra en el punto de mira de EEUU por su presunto apoyo a
la milicia libanesa Hezbolá. Los motivos de este inesperado
viaje no han sido desvelados por Chávez, que ha afirmado
que "allí (en Siria) lo diremos".
Los proyectos abordados por Chávez
durante la visita de dos días a Malasia corresponden a
los sectores energéticos, de infraestructuras y otros,
como la industria del aceite de palma, de la que Malasia es el
principal exportador mundial.
"Venezuela podría dedicar
hasta 10.000 hectáreas para la plantación de palma
aceitera y para ello queremos contar con la tecnología
de Malasia", ha dicho el presidente venezolano, que ha calificado
este sector de "estratégico" para Venezuela,
entre otras cosas porque ambos países poseen un clima tropical
muy similar.
Siria. Ahora el
mandatario venezolano se encuentra a la espera de hacer su primera
aparición pública en Damasco (Siria), en la que
se espera que arremeta contra Israel por sus ataques en el Líbano
y contra EEUU, gran aliado estratégico de los israelíes.
Chávez ha condenado a lo
largo de la gira internacional que efectúa los ataques
israelíes contra el Líbano, que ha calificado de
"genocidio".
Por otra parte, el ministro de
Exteriores de Venezuela, Nicolás Maduro, dijo ayer que
Caracas coincide con Kuala Lumpur en que los dirigentes israelíes
deben ser llevados ante un tribunal internacional por los eventuales
crímenes cometidos en Líbano contra civiles inocentes.
Desde Siria, Chávez viajará
a Angola, en la última etapa de esta segunda gira internacional
que también le ha llevado a China.
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