|
Brasil,
el país latinoamericano más grande geográficamente
hablando, dará prioridad al abastecimiento de gas de sus
propias fuentes y promoverá la construcción de una
red suramericana de gasoductos para unir a varios productores
y consumidores, según manifestó el ministro de Minas
y Energía, Silas Rondeau.
Estas son las principales alternativas
que estudia el Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva a
una propuesta inicial de Venezuela de trazar el llamado "Gasoducto
del Sur", una tubería de 10.000 kilómetros
para transportar 150 millones de metros cúbicos de gas
venezolano por día desde el mar Caribe hasta Argentina,
a través de Brasil. La inversión total de esta 'macroinfraestructura' asciende a unos 17.000 millones de euros.
Para Rondeau esta medida es fundamental
ya que "toda propuesta de integración energética
será bienvenida porque tenemos como meta no depender de
una sola fuente".
La propuesta inicial de Venezuela
consiste en abastecer con gas venezolano principalmente el mercado
energético brasileño. Lo que está planteado
ahora es un proyecto de integración de todos los países
que tienen potencialmente condiciones de suministrar el gas y
los que no tienen suficiente y serán eventualmente importadores,
comentó también el ministro.
La prioridad de esa red de integración
energética con varios proveedores y varios consumidores
será determinada por los estudios de comisiones de cinco
países (Argentina, Brasil, Venezuela, Bolivia y Perú).
Para Brasil, la planificación
definida por Lula consiste en buscar la autosuficiencia en gas
al igual que en petróleo, dijo Rondeau a periodistas durante
la octava ronda de licitaciones de bloques para la exploración
y producción de hidrocarburos.
El 50% del consumo brasileño
del combustible depende hoy de Bolivia, país con el que
el Gobierno de Lula y la compañía estatal Petrobras mantienen un diferendo
de precios. |