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Un giro inesperado ha
cambiado la opinión pública cubana en tan sólo
siete días. Mientras algunos daban por seguro que Castro no
podría estar presente en la celebración de su 80
cumpleaños, los rumores de su posible aparición
en el desfile del sábado, que conmemora los 50 años
del derrocamiento de Fulgencio Batista, cobran cada vez más
fuerza.
A pesar de que ni el
líder cubano ni su hermano Raúl acudieron al auditorio
Carlos Marx, donde una exposición del pintor Osvaldo Guayamín
inauguró los actos de celebración, Castro quiso
dejar claro a través de un interlocutor que sigue luchando
por los compromisos de la proclama del 31 de julio, fecha en la
que delegó provisionalmente los poderes en su hermano Raúl
y pidió retrasar las celebraciones de su cumpleaños
del 13 de agosto al 2 de diciembre.
En el texto no faltaron
las críticas al presidente de EEUU, George Bush, y los elogios
a su compañero Hugo Chávez por su política
de ahorro de energía. El venezolano ha aumentado estos
días el revuelo asegurando que Fidel volvería a
asumir la presidencia de su país dentro de poco.
Castro también
quiso disculparse "con gran dolor por no haber podido darles
personalmente las gracias" a los más de 1.600 invitados
al homenaje, ya que no está preparado, según
los médicos, "para afrontar tal colosal encuentro".
A pesar de estas palabras, todas
las miradas siguen puestas en el próximo sábado
ante la posible reaparición del líder cubano tras
una enfermedad que aún sigue siendo secreto de Estado. |