“Nosotros no hemos inventado las obras, son demandas históricas del país”. De esta manera, el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula Da Silva, salió en defensa de su nuevo plan económico, que contempla una inversión de 234.000 millones de dólares (181.000 millones de euros) hasta 2010 y que cosecha críticas desde que fue lanzado hace una semana.
Con esto, el mandatario brasileño se refirió a que Brasil al pasar por dos décadas en la que existió una fuerte reducción económica, así como inflación e inestabilidad, es necesario hacer una inversión económica para apalear todas estas cuestiones del pasado del país.
Por su parte, desde Londres, el ministro de Hacienda, Guido Mantega, defendió también el PAC en cuanto a su principal objetivo de acelerar el lento crecimiento de la economía de Brasil de los cuatro últimos años.
"Pienso que este año se alcanzará el 4,5%" de aumento del PBI”, confirmó Mantega, pese a que hoy el Banco Central de Brasil difundió un informe sobre las previsiones de analistas del mercado financiero, que mantiene la estimación de crecimiento 3,5%.
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