Las maras, bandas de delicuentes juveniles organizadas, se han convertido en una 'subcontrata' del narcotráfico en Centroamérica, según un informe realizado por el Banco Centroamericano de Desarrollo Económico y las Naciones Unidas.
Guatemala, El Salvador y Honduras son los países de la región donde más actúan estas bandas, aunque también están presentes en Costa Rica y Nicaragua. En los últimos años, las maras están siendo empleadas por los narcotraficantes de estos países como mano de obra para el narcotráfico y el crimen organizado, llevando a cabo las “tareas sucias”.
Según los datos del estudio presentado hoy en Tegucigalpa, el otro hecho preocupante es que los policías se han convertido en los cómplices de las maras. La filtración de información y el encubrimiento son algunas de las acciones de los policías a favor de estas bandas. El informe de la ONU señala como causa de esta situación los bajos salarios de la policía en estos países.
En los últimos cuatro años, las maras han conseguido desarrollar una organización militar y empresarial. Las estrategias represivas puestas en marcha por los gobiernos centroamericanos como “Mano dura” en Guatemala y El Salvador, y “Cero tolerancia” en Honduras, han fracasado rotundamente ya que no sólo no han acabado con las maras, sino que se han hecho más fuertes.
Las maras surgieron en 1985 en Guatemala y dos años más tarde en El Salvador y Honduras por el retorno de enormes cantidades de emigrantes deportados por delincuencia desde México y EEUU. Las dos mayores bandas son la “Mara Salvatrucha Trece” y la “Mara 18”.
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