El
Gobierno argentino anunciará hoy una serie de subsidios
para pequeños productores agropecuarios tras la ruptura
del diálogo con las principales asociaciones del sector,
que llevan 19 días de huelga.
Mientras, el oficialismo publicó
hoy avisos pagos en la prensa y llenó el centro de Buenos
Aires con carteles para convocar a la marcha de mañana
por 'la convivencia, el diálogo y la defensa del Gobierno
nacional y popular' de Cristina Fernández.
Fernández se reunió
el pasado viernes con representantes de las cuatro entidades más
importantes en el campo, después de la suspensión
de la protesta. La tregua sólo duró 24 horas, porque
ante la falta de acuerdo, los gremios reanudaron el paro, expresó
a los medios argentinos el ministro del Interior, Florencio Randazzo.
Randazzo aseguró que con
estas presiones, el sector hace que falten productos básicos
en el país, aunque confió en que hoy se podrá
avanzar en la solución de la crisis, la primera que enfrenta
Fernández.
Los productores exigen al Gobierno
que elimine el incremento del 35% al 44% implementado el 11 de
marzo al impuesto a las exportaciones de soja, que fue el detonante
del conflicto.
La mitad de los cultivos de Argentina
corresponde a la soja y la nación sudamericana es la mayor
exportadora del grano del mundo, con unas ventas por valor de 13.000 millones de dólares
(8.233 millones de euros) anuales a China, India, el sudeste de
Asia y Europa.
Argentina propuso un paquete de
medidas que garantizaría la rentabilidad de los pequeños
y medianos productores mediante un sistema de compensaciones y
reintegros.
El Gobierno argentino quiere diferenciar
a los pequeños productores de soja: según sus cálculos,
de los 71.000 productores, unos 69.000 son pequeños, y
unos 2.000 grandes que, sin embargo, concentran el 80% de la producción.
El Ejecutivo justifica
la medida en la necesidad de frenar el "boom sojero"
por el fuerte aumento de los precios internacionales, en desventaja
de otros cultivos como el trigo y el maíz, y la ganadería.
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