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Tras las reciente acusación
que formuló el presidente colombiano, Álvaro Uribe,
sobre la irresponsabilidad de los gobiernos ecuatoriano y venezolano
de refugiar a importantes cabecillas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias
Colombianas (FARC), ahora es un gobernador peruano quien ha manifestado
la existencia de cultivos ilícitos en su país, y
que están controlados por la guerrilla.
"Esta no es una situación
nueva, sucede desde hace tiempo y por eso estamos acentuando nuestras
operaciones en las zonas fronterizas", manifestó el
general Germán Galvis, comandante de la Sexta División
del Ejército, al explicar las denuncias formuladas por
el gobernador de Loreto, departamento de Perú colindante
con Colombia.
Según el gobernador Robinson
Rivadeneira el 80% de los jóvenes peruanos de la región
han estado en la cosecha de la hoja de coca. La zona en cuestión
se encuentra en la cuenca del Napo, región limítrofe
con el departamento de Putumayo, lugar donde las FARC han consolidado
su operativo a costa de reclutar a jóvenes pobres peruanos.
Estas denuncias han reactivado
los planes de reforzamiento fronterizo del gobierno colombiano,
que tiene pensado destinar más recursos para custodiar
los límites del país, mucho más desde que
el ejecutivo y el ejército colombiano afirman que Raúl
Reyes, uno de las principales figuras de las FARC permanece escondido
en la selva ecuatoriana.
Colombia comparte 1.496 kilómetros
de frontera con Perú, 590 con Ecuador, y 1.643 con Brasil.
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