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La relación entre comercial
entre la mayor de las Antillas y México caerá este
año, afectada por la reducción de las importaciones
mexicanas que impulsó Cuba el pasado mes de junio, tal
y como han augurado los expertos.
Sin embargo, a pesar de los pronósticos
de los expertos y la prensa del país azteca, fuentes empresariales
de ambos países se manifestaron hoy a favor de una solución
pactada, que permita recuperar el nivel del intercambio.
En el primer semestre de 2006 la balanza comercial entre ambos
países tuvo un valor de algo más de 97 millones
de dólares (unos 77 millones de euros), cerca de un 10%
menor al mismo periodo del año anterior, informó
el embajador mexicano en la isla, José Ignacio Piña,
citando datos de la Secretaría de Economía.
Mientras, fuentes del sector privado
mexicano estimaron que el cierre del ejercicio mostrará
el efecto de la decisión cubana, que redujo las operaciones
bilaterales en los últimos cuatro meses entre 80% y 90%,
respecto a su desempeño de 2005. Piña inauguró
el pabellón de México en la 24 Feria Internacional
de La Habana.
Cuba decidió encoger su
mercado para las exportaciones mexicanas después de que,
por un fallo judicial, perdió definitivamente unos 38 millones
de dólares (unos 30 millones de euros) como parte del litigio
que mantiene con México desde hace cuatro años por
la deuda bilateral, valorada en 2002 en 380 millones de dólares
(alrededor de 299 millones de euros).
Los empresarios mexicanos quieren
separar sus negocios del conflicto financiero, una de las secuelas
del enfriamiento que sufrieron las relaciones diplomáticas
durante el sexenio del presidente Vicente Fox. El presidente de
la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación
(Canacintra), Cuauhtémoc Martínez, dijo a La Jornada:
“Nosotros estuvimos con los cubanos cuando la situación
estaba difícil para ellos, cuando no tenían recursos,
cuando no tenían qué comprar. Ahora que ya están
emergiendo, cuando su economía está más boyante
y vemos la serie de construcciones que tienen, y la presencia
de empresas internacionales, sería lamentable que no aprovechemos
en beneficio de nuestros dos pueblos'”.
Martínez y otras fuentes
del sector privado mexicano indicaron que, pese a la caída,
hay señales recientes de una ligera reanimación
de operaciones, que los hacen alentar el optimismo.
A pesar del súbito empeoramiento
del clima comercial, decenas de empresarios mexicanos optaron
por participar en la feria. En reciprocidad, asistieron a la apertura
del pabellón Raúl Becerra, presidente de la Cámara
de Comercio de Cuba, y Abraham Maciques, presidente del complejo
turístico y comercial Palacio de Convenciones.
Becerra elogió en un discurso
la oferta mexicana. Dijo que tiene diversidad, transportación
eficiente, buena relación calidad-precio y que hay ''posibilidades
reales'' de aumentar el intercambio, por lo cual exhortó
a buscar una solución al diferendo.
Sin embargo, señaló
que los cubanos requieren que "se restituyan las condiciones
de seguridad" en las operaciones, en alusión al alegato
de La Habana de que, como parte del litigio por la deuda, quedarán
en riesgo los pagos emitidos por la isla.
Empresarios mexicanos, que son
exportadores habituales a Cuba, estimaron que no existe tal riesgo.
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