El equipo de béisbol de Santiago de Cuba se ha coronado campeón nacional en el deporte que más simpatizantes tiene en la isla y en el que múltiples jugadas poseen el don de utilidad y empleo en el habla popular de cubanos y cubanas lo mismo para un tema familiar, social, sexual que de alta política.
Como nunca antes, este fiel seguidor de las contiendas finales había presenciado tanto interés y pasión. Un auténtico fenómeno listo para ser examinado por sociólogos y psiquiatras de multitudes. Un fuerte pulso entre Santiago y los habaneros de Industriales que fue seguido por miles de cubanos radicados temporal o definitivamente en el exterior gracias a Cubavisión Internacional .
Quienes a finales de los sesenta íbamos al estadio Latinoamericano, enclavado en la municipalidad habanera de El Cerro, vimos volar en pedazos las pequeñas tiendas que vendían artículos deportivos y toda una suerte de gallardetes, gorras y demás componentes del equipo de cada cual. También, y ya de paso, degustábamos una de las mejores pizzas que se comían en la ciudad.
Las pizzas de ahora dejan mucho que desear, pero esta vez fueron vendidos al final del campeonato atributos de ambos equipos, moneda convertible de por medio (divisa dura), aunque con precios no tan elevados, La tiendecilla facturó en unos nueve días más de 4.000 pesos convertibles (unos 3.300 euros), casi el doble de lo que normalmente hace en un mes. Un punto de partida con vistas a próximas ediciones.
Un signo muy preocupante desde esta columna es el exacerbamiento del regionalismo. Conocido es que desde tiempos remotos existe rivalidad entre ambas La Habana y Santiago de Cuba. Tal vez el comienzo haya que buscarlo cuando Santiago de Cuba dejó de ser capital porque las autoridades coloniales decidieron trasladarla hacia San Cristóbal de La Habana, y el último episodio sería la estampida de ‘orientales' durante estos últimos años hacia la capital del país.
Completaría esta idea si la Policía Nacional Revolucionaria reportara la criminalidad vinculada a los seis encuentros celebrados en las dos ciudades, que pueden abarcar hechos de sangre, agresiones, juego ilícito (apuestas) y daños a la propiedad, entre otros.
Ciertamente esta serie ha ido de cabeza para la historia. Memorable por los siglos de los siglos porque como solemos decir, “la pelota es redonda, pero viene en caja cuadrada”.
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