Chile y Brasil suscribieron un paquete de acuerdos entre los que destaca uno energético para el desarrollo de biocombustibles (etanol y biodiésel), en una nueva señal del fuerte vínculo existente entre ambos países en medio del creciente liderazgo que ejerce en la región el presidente venezolano, Hugo Chávez.
Los acuerdos fueron firmados por el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, de visita oficial en Santiago, y su par chilena, Michelle Bachelet, tras una reunión en el Palacio de la Moneda, en la que luego también participaron varios ministros y funcionarios de ambos países.
El principal convenio presentado fue suscrito por la Empresa Nacional del Petróleo de Chile (ENAP) y la brasileña Petrobras para la exploración de hidrocarburos en ambos países, y un memorando de entendimiento sobre biocombustibles, por el que Brasil ayudará a promocionar el desarrollo y uso del etanol en Chile.
"Yo quiero tener una relación primorosa con Chile no para crear contrapeso contra quien quiera que sea, sino para mejorar la vida del pueblo chileno y la vida del pueblo brasileño", dijo Lula a periodistas al responder sobre una presunta alianza entre los dos países para restarle peso político a Venezuela. Cabe recordar que Chávez ha criticado el programa de biocombustibles que alienta Lula.
Lula y Bachelet destacaron el acuerdo de cooperación técnica en materia energética que suscribieron y que compromete la asesoría de Brasil para identificar las áreas en las que Chile tiene potencial para producir biocombustibles. "Tenemos todas las condiciones en Sudamérica para resolver el problema de la energía eléctrica utilizando el potencial y la posibilidad de complementariedad entre nosotros", dijo Lula.
Por su parte, Bachelet aseguró que el desarrollo de nuevas fuentes de energía permitirá a Chile dejar de depender de un solo proveedor y diversificar su estrecha matriz energética golpeada por los menores envíos argentinos de gas natural.
"Pueden tener la seguridad de que en los próximos cuatro años vamos a realizar mucho más para estrechar y consolidar las relaciones entre Chile y Brasil", dijo Lula tras asistir a la firma de nueve convenios bilaterales en las áreas de educación, turismo, energía, seguridad social, cooperación en ciencia y tecnología e innovación.
El resumen de la visita de Lula a Chile fue positivo.
Lula, que arribó a Buenos Aires acompañado por su canciller Celso Amorim y su asesor Marco Aurelio García, permaneció en la Argentina menos de 24 horas y con una agenda abierta. Sin embargo, hubo dos temas centrales en esa agenda. Lula trajo el planteo de la necesidad de potenciar el desarrollo de las fuentes alternativas de energía, y Kirchner puso sobre la mesa de conversaciones una cuestión de fuerte contenido político: la posibilidad de comenzar a discutir un entendimiento comercial entre el Mercosur y la Unión Europea (UE), luego de que el bloque regional rechazara en forma unánime su adhesión al ALCA y cuando aún faltan definiciones de la Ronda de Doha.
La iniciativa, aún en etapa de análisis, es promovida por Kirchner, en sintonía con el Gobierno de España. La administración que comanda José Luis Rodríguez Zapatero hizo llegar al Presidente su inquietud para avanzar en ese sentido. En principio, en el Gobierno le han dado un guiño positivo a esta propuesta, que aún se encuentra en estado germinal. De hecho, la Cancillería elaboró un informe en el que se pondera el escenario para una eventual integración comercial con Europa.
La Argentina tendría por delante la misión de consultar al interior del Mercosur sobre la viabilidad de ese acuerdo. El Presidente recibirá a mediados de mayo la visita de la canciller española, Trinidad Giménez, que vendrá al país con el objetivo primordial de promover esta alianza.
Brasil es uno de los países más reacios a esta posibilidad: las negociaciones para alcanzar un acuerdo en ese sentido fracasaron primordialmente por el rechazo de ese país en 2004.
Además, la administración de Lula da Silva mantiene por estos días un vínculo privilegiado con USA, país que no vería con buenos ojos un avance en ese sentido.
El significado político de un eventual acuerdo de este tipo no sería menor, sobre todo cuando se tiene en cuenta que el Mercosur en pleno rechazó en la Cumbre de las Américas, que se realizó en Mar del Plata en 2005, un acuerdo de similares características con el ALCA. Aquel fue todo un desaire para el presidente George W. Bush, que se retiró de la región con más pesares que satisfacciones.
Se sumaría al temario la iniciativa del Banco del Sur, un organismo de crédito regional, impulsado por el venezolano Hugo Chávez y Néstor Kirchner, respecto del cual, Brasil dio señales de que no adheriría al proyecto.
A su vez, en público y en privado, Chávez se resiste al etanol, combustible que Lula quiere impulsar tras un acuerdo con Bush.
De hecho, durante su gira a Chile, Lula recibió encendidas alabanzas del secretario de Estado adjunto de USA para el Hemisferio Occidental, Thomas Shannon.
El funcionario de la administración de Bush dijo en Santiago de Chile, donde participó de la cumbre-regional del Foro Económico Mundial, que "Brasil es tan grande que no tiene contrapeso. Es la democracia y la economía más grande de Latinoamérica y va a tener un papel muy importante en definir el futuro de América del Sur, con o sin otros países".
La visita de Lula a la Argentina es la primera que realiza en lo que va de su segundo mandato, inaugurado el 1 de enero pasado. El año pasado, a mediados de julio, Lula participó en Córdoba de la Cumbre del Mercosur...
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