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Año IX - Madrid, viernes 20 de abril de 2007
 
Opinión
 
Empresas estatales de energía. El modelo colombiano

Por Álvaro Ríos Roca*

Es conocido por todos que las reformas impulsadas desde finales de la década de los años ochenta y durante la de los noventa, en la mayoría de los países de América Latina y el Caribe planteaban una serie de medidas para gestar cambios estructurales, principalmente en materia económica.

Recordemos que en décadas pasadas, y en particular la de los setenta, los sectores estratégicos de las economías latinoamericanas, incluyendo por supuesto el de la energía, se ceñían en casi todos los países de la región, por las siguientes características:

1)  Predominaban las empresas estatales y por ende las inversiones resultaban mayormente de carácter público.

2) Integración vertical en los segmentos de la industria eléctrica y de los hidrocarburos.

3)  Precios y tarifas estructurados entre lo político y lo económico.

4)  Estados normadores, reguladores y empresarios.

5)  Integración energética subregional impulsada desde los gobiernos y con inversión publica.

6)  Otros.

Los objetivos de las reformas estructurales, por lo tanto, estaban dirigidos a:

1)  Estimulación de la competencia y apertura a inversiones del sector privado.

2)  Privatizaciones y/o capitalizaciones con transferencias de empresas públicas al sector privado.

3)  Desintegración vertical para tener segmentos competitivos.

4)  Tarifas y precios de mercado, económicas y competitivas.

5)  Creación de entes reguladores autónomos e imparciales.

6)  Estados básicamente normadores.

7)  Integración regional fomentada mediante la actividad privada, con armonización de marcos regulatorios subregionales impulsada por los gobiernos.

Algunos países como Colombia, Costa Rica, México, Venezuela y Brasil, a manera de ejemplo, no siguieron a cabalidad esta hoja de ruta presentada en el párrafo anterior, principalmente en lo relacionado a la privatización de sus empresas estatales de energía.

En la presente entrega, quisiéramos analizar el caso colombiano, que decididamente no optó por una privatización o capitalización a secas, sino más bien, dentro del proceso de reformas estructurales, impulsó a sus empresas a competir con las mismas reglas que otorgaba al sector privado.

Para que sus empresas estatales de energía pudieran competir, tuvo también que proceder a realizar un profundo trabajo de cambio en la gestión administrativa y operativa de las mismas, para darles autonomía de gestión empresarial y eficiencia en su diario accionar. Es decir, se hizo una reingeniería para que manejen sus proyectos en forma competitiva y transparente, para que sean sujetas de crédito al mérito de sus proyectos y flujos de caja y operen lo más cercano a la gestión empresarial y lo más lejano posible de la gestión política, logrando de esta manera que contribuyan con impuestos y rindan cuentas y entreguen utilidades (beneficios) al socio accionista que es el Estado. Esta tarea, que parece sencilla, resulta complicada, muy especialmente si aplicamos el sabio adagio popular que reza: “Lo que es de todos es de nadie”.

Producto de estas reformas, Colombia cuenta hoy en día, con varios ejemplos de empresas estatales que, manteniendo los principios de eficiencia, buen gobierno corporativo, racionalidad en sus inversiones y proyectos y eficiencia y competitividad empresarial, han contribuido significativamente al desarrollo energético de ese país y de la región, a engrosar las arcas del Estado y varias de estas compañías se han internacionalizado o están por hacerlo.

Empecemos por ISA, un grupo empresarial de capital mayoritariamente estatal que es un protagonista del sector eléctrico desde 1994, cuando se decidió modificar el objeto social y realizar la reingeniería. Hoy tiene presencia en electricidad en todos los países de la Comunidad Andina de Naciones (CAN), ha incursionado en Brasil y está presente en los estudios y proyectos que se vienen impulsando en el SIEPAC en Centroamérica. Está también involucrada en proyectos de telecomunicaciones y de gas natural a escala nacional y también subregional. Las utilidades de ISA fueron de aproximadamente 93 millones de dólares en 2005 después de muchas inversiones realizadas en el ámbito regional.

Otro ejemplo es Empresas Publicas de Medellín, que también amplió su agenda de inversiones y no sólo participa en generación y distribución de energía eléctrica, sino que complementa el portafolio de inversiones con telecomunicaciones y otras actividades publicas.

ISAGEN, otra empresa estatal del sector eléctrico, continúa en esta misma línea de dinamismo, así como la Empresa Eléctrica de Bogota son otras empresas que se nos vienen a la mente en este esquema empresarial estatal eléctrico colombiano.

En el sector hidrocarburos ocurre una dinámica muy similar que en el sector eléctrico, la cual se conoce principalmente por la gestión empresarial de la empresa estatal Ecopetrol. A través de la reformulación del marco regulatorio y la creación de la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH), esta empresa ha entrado a trabajar competitivamente con el sector privado y a generar impuestos y utilidades para el Estado colombiano. Para referencia, el año 2005, Ecopetrol tuvo una utilidad de 1.400 millones de dólares, además de contribuir las regalías respectivas.

Dentro de sus actividades, Ecopetrol ha iniciado su internacionalización y búsqueda de oportunidades en otros países, principalmente vecinos, con la finalidad de minimizar los riesgos exploratorios y generar sostenibilidad. También, debido a la amplia necesidad de capital que se requiere para seguir desarrollando reservas y producción, Ecopetrol está en trance de convertirse en una sociedad mixta con mayoría accionarial del Estado.

No cabe duda que Colombia, dentro de los cambios estructurales, ha optado por mantener una opción diferente con empresas estatales eficientes y competitivas y es un modelo que vale la pena analizar para las empresas de otros países de la región.

* Álvaro Ríos Roca, es el actual secretario ejecutivo de la Organización Latinoamericana de Energía (Olade) por el periodo 2006-2008. Ex ministro de Hidrocarburos de Bolivia, experto en áreas relacionadas con el sector energético que le ha permitido desempeñarse como asesor en varios proyectos energéticos internacionales. Conferencista, analista y articulista en varios medios de comunicación de América Latina. Estudios de Ingeniería Química en EEUU.

Las ideas y opiniones contenidas en este artículo son responsabilidad del autor y no expresan necesariamente la opinión de la Olade o de sus países miembros.
 
 

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