A muy pocas horas de abordar el avión de regreso a Madrid, el Canciller español fue recibido por el general de ejército Raúl Castro a quien le entregó un mensaje del Rey Juan Carlos para el presidente Fidel Castro y fue Raúl quien le dio pública lectura a los allí reunidos en el Consejo de Estado:
¨Su Excelencia Fidel Castro
¨En el momento de sobrevolar la hermosa tierra cubana en mi viaje de regreso a España desde Guatemala os envío mis más afectuosos saludos junto con mis mejores deseos de que continuéis vuestro proceso de restablecimiento y mi agradecimiento por el regalo que me hicisteis llegar en Colombia por intermedio de Eusebio Leal. Aprovecho esta oportunidad para expresaros sinceros votos de prosperidad para el querido pueblo de Cuba.
¨Con mi más alta consideración y personal estima,
Juan Carlos
Miguel Angel Moratinos, ministro español de Asuntos Exteriores y de Cooperación, acaba de hacer una fugaz visita a Cuba de tan sólo dos días y con un grupo de temas en cartera, algunos sencillamente intocables, aunque ¨conversables¨ para las autoridades cubanas. Tanto, que fueron firmados tres importantes acuerdos.
Los documentos rubricados por ambos ministros fueron un Comunicado Conjunto, la Declaración sobre la reanudación de la cooperación entre el Reino de España y la República de Cuba, y el Acuerdo para el establecimiento de consultas políticas, incluido un diálogo en materia de derechos humanos, entre el Reino de España y la república de Cuba.
Todo parece indicar que una vez más, la sangre no llegó al río, que al margen de notables diferencias en diversos órdenes entre ambos gobiernos, las relaciones no pintan tan mal como muchos suponen. En principio, porque políticas aparte, los vínculos entre los dos pueblos son muy fuertes por una razón esencial y que no es otra que el componente sanguíneo, algo que deben respetar los políticos sensatos.
La gran grieta bilateral ocurrió en el pasado 2003 cuando a raíz de las sanciones impuestas por la Unión Europea, habida cuenta de la masiva detención de 75 opositores, el líder cubano cerró el Centro Cultural Español, rechazó la cooperación por considerarla ridícula y puso en nevera los contactos oficiales con la embajada española y el resto de las pertenecientes a la UE.
Cuatro años después, las aguas toman su calma. La devolución del Centro Cultural será objeto de próximas conversaciones y desde la visita de Moratinos se abre una nueva etapa como él mismo hizo saber en varias ocasiones durante la firma de los acuerdos.
La seriedad, confianza y respeto deben haber primado en las conversaciones que Moratinos tuvo con su homólogo Pérez Roque, el presidente del Parlamento, ministros y hasta un vicepresidente de Gobierno y el presidente interino Raúl Castro. Todos, con una línea trazada tal vez por el mismísimo Fidel Castro ya demostrando desde su convalecencia poder de mando y ahora con tan peculiar mensaje de su amigo el Rey.
Moratinos y su comitiva, integrada entre otros, por dos secretarias de Estado, Iberoamérica y Cooperación Internacional, han ocupado en estos días las primeras planas de los diarios y su presencia en la isla ha sido primer titular en los telediarios estelares. Esto, en Cuba, tiene una lectura clarísima hasta para un débil visual y no muy diestro en política.
El tema de la oposición y los posibles contactos que con ella pudiera tener la comitiva ministerial parecen haber quedado bajo el acuerdo de una vez marchado Moratinos, un miembro de la delegación permanezca en la isla para verse con ella. Pérez Roque, ante una pregunta referida a los opositores, no tardó en responder que en realidad no eran presos políticos, sino ¨mercenarios¨ pagados por el imperio.
En breve nuevas reuniones. Para finale3s de año Pérez Roque de nuevo por España. En Cuba, para finales mayo, un repaso s los derechos humanos y tan pronto como sea posible, nuevamente las reunión de la comisión Mixta Bilateral, con un nuevo acuerdo de protección y promoción reciproca de inversiones. Y si de citas se escribe, pues también será abordado el tema de la deuda que Cuba tiene con España y que algunos aseguran se trata de unos 1 400 millones de dólares.
Un nuevo momento que nadie debe ni puede poner en dudas.
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