Hace un tiempo dejamos ver que la estrategia militar de la región cuyo liderazgo se dirimìa entre Brasil y Venezuela, hoy los acontecimientos nos muestran que el Gobierno de Lula determina una acción que lo coloca un paso adelante de su circunstancial adversario y como parte de una reformulación de su estrategia militar para toda la región, por su ubicaciín en el continente y la visión a futuro que es necesario plasmar una importante situación de defensa nacional para no ser discriminado en el mundo, Brasil a todo ritmo muestra cambios profundos en su estrategia militar, tanto en el orden interno como en la región.
La nueva visión de por sí determinante y estratégica del Gobierno brasileño implica, en el frente externo, el impulso del Consejo Sudamericano de Defensa , iniciativa que el presidente Lula da Silva llevará como propuesta fuerte a la próxima cumbre de la Unión Sudamericana, que se realizaría en Colombia. Según la planificación, en un primer momento las Fuerzas Armadas de la región "deberían establecer mecanismos de consulta que ayuden a prevenir conflictos como los de Colombia y Ecuador, y resolverlos de manera rápida al momento que se produzcan, sin embargo Itamaraty, como es su costumbre ve más allá, y su fin es una Sudamérica que integre su industria militar donde seguramente la industria pesada brasileña jugará un papel por demás importante y que comparta un escudo de defensa.
Empezando por casa Brasil lanzará el 7 de septiembre próximo el plan de reorganizaciòn de sus Fuerzas Armadas, ya que es principal objetivo alcanzar una dinámica de innovación tecnológica y operativa permanente. El primer objetivo ampliar la Fuerza de Acción Estratégica Rápida, un núcleo de modernidad dentro del Ejército brasileño que hoy representa 10% de sus efectivos actuales, lo que implica reorganizar la cultura militar para de este modo tener una fuerza terrestre de desplazamiento rápido en el territorio nacional, a efectos de compensar y equilibrar las alternativas negativas que se sucitan en las fronteras y las aguas jurisdiccionales.
El Consejo de Defensa Sudamericano, una versión restringida de la debilitada Junta Interamericana de Defensa (en la que participa Estados Unidos), es un compromiso con la Unión Sudamericana "que inevitablemente exige proyectos comunes no sólo económicos y energéticos sino también de defensa", o sea estrategia pura.
Brasil, apunta a fortalecer y ampliar la Fuerza de Acción Estratégica Rápida. La estrategia convenida no está determinada por la defensa del Amazonas, pero es real que esa región figura como primer tema de preocupación, ya que se trata de un área vasta con fronteras porosas, calificando como prioridad tener los medios para monitorearla.
Así pues, la región, de la mano de Brasil, ha dado el primer paso, se hace camino al andar, sólo si nos dejan.