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Año X - Madrid, viernes 11 de marzo de 2008
 
Opinión
 
Lo que avizoro

Santiago José Guevara García (Valencia, Venezuela)

Un fiel lector, luego del análisis de la semana pasada, me lanza la pregunta sobre lo que avizoro para el mundo libre.

Tengo una larga relación con el futuro como campo profesional, desde los tiempos de pasante de la vieja DATAR francesa. En los últimos años hemos podido avanzar unas pocas actividades en nuestro país. Y dispongo de una aproximación propia: la Microprospectiva.
 
Escribí recientemente en un boletín que envío por correo electrónico (“Tiempos de Desenlace”): “El futuro ya no es lo que era antes. Pero, existe. Y en este preciso instante; no mañana. Si esperamos, será presente, no futuro. Y sólo nos quedará reaccionar,… ¡o quejarnos!”

Insisto firmemente en que lo interesante del futuro no es adivinarlo (lo que siempre te piden), sino anticiparlo. No es lo mismo, a pesar de que muchos aún se confunden. La adivinación es determinista; la anticipación, hipotética.

Mis anticipaciones pasan por un largo proceso en el cual se va desde la exploración de retos hasta la selección del escenario en el cual queremos actuar. Si al comienzo se exige una disposición de visionario; al final, se requiere decisión para actuar con sentido. Porque el aporte práctico mayor de la prospectiva –que así se llama la anticipación creativa de futuros- es alimentar válidamente la toma de decisiones.

El mundo libre enfrenta muchos y muy variados retos. Algunos de ellos expresan dinámicas preocupantes. Dentro de las variables explicativas de esas dinámicas se encuentra generalmente una combinación de fallos del sistema productivo capitalista, inapropiadas políticas de definición de las tramas o redes productivas y geopolíticas en el mundo global y rezagos en el despliegue de una integración mundial defensora del mundo libre.

Tres son las consecuencias: 1ª) El capitalismo no puede producir a bajo costo si no es con el apoyo en sistemas políticos totalitarios o autoritarios; 2ª) Las nuevas y venideras cadenas productivas contendrán, cada vez más, procesos de transformación localizadas en esos países; y 3ª) No existe ningún proyecto de integración económica y política que integre Europa, América del Norte, la América Latina democrática y otros bastiones de libertad en el mundo.

El mundo de hoy confronta diversos escenarios. Desde nuestra serie en Hispalibertas, enumeramos siete: 1º) Unipolaridad norteamericana (mantenimiento de la supremacía militar, política y empresarial de USA), 2º) Asiatización (supremacía económica –e incluso, política- de China, India y otros), 3º) Tríada (USA, Europa y el Asia capitalista relativamente a la par), 4º) Consolidación de la Civilización Occidental (USA, Europa y el mundo libre hoy en vías de desarrollo, con subescenarios), 5º) Descentralización Avanzada (una mejor repartición de los poderes entre los diversos actores), 6º) EEUU-Eurasia (USA y Rusia, Medio Oriente, India, etc., bajo autoritarismo atenuado); y, finalmente, 7º) un escenario (con subescenarios) de nueva bipolaridad, en este caso, entre democracia-libertad y autoritarismo-totalitarismo (USA y el mundo libre vs. China, Rusia, Irán y el mantenimiento de los actuales estados de cosas en Cuba, Venezuela, Bolivia, Nicaragua, etc.)

Ninguno de esos escenarios es definitivo. Frente a ellos, hay que tomar partido,  reconocer las variables y combinaciones de ellas que permiten construir el preferido y actuar.

Si esperamos, sólo quedará lamentarnos. Hay que actuar. La prospectiva adquiere todo su valor sólo cuando se acompaña de una disposición proactiva.

 
 

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