En camino hacia el segundo mes como jefe de Estado, conviene repasar los cambios que el Gobierno de Raúl Castro ha puesto en marcha principalmente durante esta última quincena. Entre los más significativos está, sin duda alguna, la descentralización de la agricultura.
Una breve ojeada a los criterios del menor de los Castro (76 años) en cuanto a tema tan vital nos conducirá a que se ha puesto en marcha una segunda reforma agraria en la Cuba socialista. Un país que debe importar más de mil millones de euros en alimentos anualmente no puede permitirse el lujo de tener más del 50% de su tierra cultivable en estado ocioso o poco productivo.
A la par de la entrega de tierra en usufructo gratuito, -agréguese sin el menor toque de publicidad o propaganda-, a campesinos individuales, cooperativistas o empresas del Gobierno, este fin de semana se supo que 15 destacadas Cooperativas de Producción Agropecuaria (CPA) recibirían recursos materiales y técnicos con el objetivo de alcanzar las 135,000 toneladas de productos por año. Esta cifra iría a los mercados agropecuarios estatales con el propósito de bajar los altos precios existentes.
La experiencia vivida dentro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) en materia agropecuaria serviría de mucho en este empeño. Cuba posee uno de los mayores ejércitos en este continente capaz de autoabastecerse. De manera reciente, y para nada por el placer de alarmar, María del Carmen Concepción, del secretariado del Partido Comunista ha dicho que la alimentación era “un problema de seguridad nacional”.
Hasta mediados de este mes proseguirán tomando sus cargos los nuevos delegados del Ministerio de la Agricultura en los 169 municipios de la isla, ahora investidos de más responsabilidad y poder de decisión.
El levantamiento de la prohibición de compra de algunos equipos antes censurados tales como DVD, ollas arroceras eléctricas, ordenadores, motocicletas de batería y otros, contribuyen a que un sector de la población mejore lo engorroso que representa el día a día para el cubano. Si bien los precios no son en moneda nacional, sino en los llamados pesos convertibles (cuc), la medida no ha dejado de tener una repercusión favorable entre la ciudadanía. Algunos economistas locales suponen que a la larga esto resultará beneficioso para el fortalecimiento del débil peso cubano (un cuc o peso convertible igual a 24 pesos cubanos, cup) pues según estimados bancarios, el 15 % de la población posee en cuentas de ahorro alrededor de un 80% del total acumulado.
El acceso a hoteles y demás opciones turísticas ya no constituyen privilegio de extranjeros. Cesa la prohibición para abrir las puertas a la esperanza. A estas alturas ya se reportan alojamientos en hoteles no sólo de los más baratos (30-40 euros la noche), sino en los suntuosos de la cadena española Sol Meliá, con habitaciones que superan los 180 euros la noche. Es más, algunas cadenas hoteleras nacionales tienen entre sus planes para la temporada baja nutrirse del ya potencial turismo nacional.
La telefonía celular estará a partir de este 14 de abril a disposición de todo aquel que pueda abonarse en pesos convertibles. Etecsa, la mixta cubano-italiana, ha emitido un grupo de medidas para la facilitar el acceso a la compra de móviles.
Una de las últimas disposiciones consiste en reorganizar el llamado “médico de la familia”, que ha recibido críticas de la población por su inconsistencia al encontrarse muchos de ellos en servicios fuera del país. En la actualidad, Cuba presta esta colaboración en unos 60 países y la cifra de profesionales y paramédicos asciende a más de 60.000. El nuevo concepto, según ha trascendido, se basa en mantener este especialista en áreas rurales y fortalecer aún más las policlínicas, que recientemente recibieron una remodelación total y le fueron agregados equipos de alta tecnología que cubren todas las especialidades médicas. Gracias a la estabilidad de los medicamentos en las farmacias, se ha decidido que cualquier receta es válida en todas estas unidades, y no como antes que sólo eran aceptadas dentro de la comunitaria.
A todo esto merece agregarse una notable mejoría en el transporte urbano donde gracias a los nuevos autobuses de procedencia china hay líneas o rutas con frecuencia entre los 10 y 15 minutos.
Entretanto, el cubano espera con impaciencia nuevas medidas. Hasta ahora, al decir del propio Raúl, se trata de “las más sencillas”, pero en el listado computado suman cerca de un millón las propuestas. Tal vez las más inmediatas o próximas sean las relacionadas con la cancelación del permiso de salida para poder viajar al exterior, menos trabas para el autoempleo y el fomento de pequeñas iniciativas privadas.
Una de las más cardinales en este proceso, la dualidad monetaria será, como se ha dicho, progresiva y escalonada, condicionada al aumento de la producción y la productividad del trabajo. Sin embargo, algunos especialistas cubanos estiman que ya pudiera bajar la tasa de cambio de 24 a 20 pesos cubanos por uno convertible.
El proceso de cambio o reestructuración en la economía cubana no requiere de una sola solución, sino de un paquete de medidas que deben incluir una nueva tasa de cambio en las operaciones empresariales, reimpulsar la inversión extranjera y el relanzamiento de la pequeña y mediana empresa.
Un prestigioso investigador local, Omar Everleny, doctor en Economía y subdirector del Centro de Estudios de la Economía Cubana (CEEC), en entrevista al diario mexicano La Jornada, estimó que “se trata de soltar todas las fuerzas productivas, con reglas mucho más claras, expandir el mercado, liberando el acceso a bienes y servicios, lo cual contribuiría a impulsar los incentivos del trabajo y a conservar los equilibrios macroeconómicos con un efecto positivo sobre la demanda agregada y la disminución del mercado negro”
Vietnam fue un ejemplo citado por el especialista. Y, en efecto, se mira mucho a Vietnam y China, aunque esta vez de seguro existirán muchos componentes de carácter local. |