Nuevamente el derecho de los pueblos de elegir sus mandatarios, se hace presente, la región le da la bienvenida a la Republica del Paraguay, cuando este domingo casi tres millones de ciudadanos habilitados para votar elijan presidente y vice de la nación, gobernadores, senadores, diputados, y parlamentarios del Mercosur.
Comicios, éstos, que nos muestran una singular situación, ya que existe la posibilidad de que por primera vez en más de 60 años de gobierno del Partido Colorado, su hegemonía se vea amenazada.
De las siete fórmulas presentadas sólo tres muestran clara diferencia con el resto, y afrontan la posibilidad cierta de asumir como la nueva administración.
Un ex obispo, una mujer y un militar golpista retirado, así como los presentamos, no piensen en un culebrón mexicano, se trata de los tres postulantes con más chances que competirán por la presidencia de Paraguay, en unas reñidas elecciones, y que han despertado como nunca antes el fervor de los paraguayos.
El nerviosismo sobrevuela en el oficialismo y la esperanza acompaña a la oposición. Analistas, presienten que el adiós del Partido Colorado nunca ha estado tan cerca, sin embargo, nadie puede afirmar rotundamente quién será el próximo presidente.
Con el lema "Fe en el cambio", el ex obispo católico Fernando Lugo, suspendido por el Vaticano a divinis (sanción que lo inhabilita a ejercer su ministerio), encabeza todas las encuestas, con una intención de voto que oscila entre el 31 y el 39%.
Conocido como "el obispo de los pobres", lidera la muy poco homogénea Alianza Patriótica para el Cambio (APC) y representa la gran novedad -y para muchos también la gran incógnita- de estos comicios, ya que comentarios, especialmente en Asunción, definen a esta Alianza, con urgida para destronar al Partido Colorado, y después , es una incógnita.
En un segundo lugar no muy distante, con una intención de voto de entre 26 y 34%, se ubica la ex ministra de Educación Blanca Ovelar, primera mujer con posibilidades de llegar al Palacio de López y "delfín" del actual presidente paraguayo, Nicanor Duarte Frutos.
Ocupando el tercer lugar en las preferencias con una intención de voto de entre 21 y 28%, surge un viejo conocido, el general retirado Lino Oviedo, que una vez más buscará cumplir su tan anhelado -y tantas veces truncado- deseo de alcanzar la presidencia, a través del Partido Unión Nacional de Ciudadanos Eticos (Unace).
Como dato positivo, apreciamos la voluntad de participación del pueblo paraguayo, algo casi nunca visto anteriormente, lo que aporta un nuevo condimento al comicio, y lo presenta, por demás interesante.
Ingredientes particulares a tener en cuenta, como el alto grado de pobreza que alcanza al 40% de la población y el flagelo de la corrupción y el clientelismo, algo muy de moda por estos días, particular señal de gobiernos de la región, casi tres millones de paraguayos (de una población total de seis millones) acudirán a las urnas sólo con dos opciones sobre la mesa : cambio o continuidad.
Y, dado que en el país rige el sistema de mayoría simple, el candidato que obtenga la mayor cantidad de votos será el nuevo presidente, sin necesidad de una segunda vuelta.
Sólo se habla de Lugo, Ovelar y Oviedo, que representan de forma indirecta -ya que el Vaticano no respalda a Lugo, gran parte de los colorados rechazan a Ovelar y los militares no responden a Oviedo- a las tres instituciones más emblemáticas de Paraguay: la Iglesia, el Partido Colorado y las fuerzas armadas.
Tras una cerradísima y muy cuestionada interna para elegir su fórmula electoral, el Partido Colorado llega dividido a las urnas, y varios de sus históricos líderes han señalado que no votarán por Ovelar.
El Partido Colorado llega, asimismo, deslegitimado y rechazado por gran parte de los paraguayos, que poco a poco respiran los vientos de cambio -encarnados en la figura carismática de Lugo-, sin embargo éste, tampoco las tiene todas consigo, ya que la sombra de Rafael Correa, Hugo Chávez Frías y Evo Morales recorren el país, ya que según informaciones no sólo de apoyo económico a la oposición, se habla, sino que se presume que agitadores de Venezuela y Ecuador han hecho pie y se encargaría de entorpecer el comicio, como vemos, un más que prolífero menú a la carta.
Es de esperar que prime el sentido común, un desarrollo prolijo claro y sin incidentes, lo que le haría el mayor bien a la República, el pueblo, seguramente así lo quiere. |