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Año VII - Madrid, viernes 11 de agosto de 2006
 
Opinión
 
Fidel Castro, ¿semanas, meses o de por vida?

Aurelio Pedroso (La Habana)

Sin el menor margen para la duda, el presidente Fidel Castro se encuentra en un serio proceso de restablecimiento (y eso que en un principio en Miami, Madrid y algunos barrios habaneros, entre otros lugares, lo daban por muerto).

Lo último y nunca visto en la historia de la Revolución cubana ocurrió en estos días cuando el diario Granma , portavoz del partido comunista, dedicó grandes espacios para dar a conocer que católicos, cristianos y santeros habían invocado a sus respectivos dioses clamando por la pronta recuperación del líder. Por faltar, no faltó nadie. Hasta la débil iglesia ortodoxa rusa también hizo sus rezos alegóricos.

En fin, y hay que reconocerlo, en la isla la inmensa mayoría no deseaba la muerte del presidente.

La gran duda que tiene ahora la población nace de la interpretación de las escuetas declaraciones de varios ministros y otras importantes personalidades locales que han “violado” el secreto de Estado sobre su salud y han dicho que el comandante va bien, que se recupera y que sólo es cuestión de semanas, otros que de meses, que si pronto o un poquito más allá de luego, se incorporará a sus funciones.

Y en ese punto también están los analistas locales y los de todo el mundo que han decidido exponer sus consideraciones. Periodistas, obviamente, no faltamos.

Y es que lo que la gente de a pie se pregunta es si el líder está en condiciones de asumir nuevamente los multi-mandos de la nación después de tantos acontecimientos que le han flagelado la salud, amén del peso de los años, del que nadie ha logrado escapar.

Si Fidel Castro regresa a sus obligaciones ante la República de Cuba y en verdad se aplica esa tan socorrida (e incumplida) frase de que “hay que cuidar al comandante”, habrá necesariamente que descentralizar numerosos cargos y funciones.

Eso parece ser que va a ocurrir con un Raúl Castro (75 años) dispuesto a darle cumplimiento a una frase también repetida hasta el cansancio y no menos estratégica: “salvaguardar las conquistas alcanzadas” en casi medio siglo.

Aún así, tal tarea no será suficiente. Si de Revolución se trata, habrá que solucionar de una vez y por todas muchos y acuciantes problemas aún por saldar y que repercuten desfavorablemente en la ciudadanía, esa misma que ha clamado por la vida del líder y que precisa soluciones para ellos también poder vivir.
 
 

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