A pesar de ser noticia esperada, no dejó de producir fuerte impacto. Ted era reconocido como el león liberal del Senado, dada su dignidad y pasión por la política y los temas sociales. Ted Kennedy cierra no sólo un capítulo fundamental de una de las dinastías más influyentes de Estados Unidos, la llamada familia real americana, sino que su desaparición da por finalizada una forma tan particular y con sello propio de hacer política en este país.
Tras 47 años de servicio en la Cámara alta, caracterizados por su habilidad para negociar con sus rivales republicanos, componedor siempre presto al acuerdo, el senador Kennedy deja un valioso legado legislativo que incluyó grandes logros en temas de derechos civiles, salud, inmigración, seguridad, medio ambiente y educación.
Con él parte una de las voces más rebeldes y progresistas dentro del Partido Demócrata, y el carismático líder de una de las familias políticas más poderosas y glamorosas del mundo, drenada asiduamente por la tragedia y el escándalo.
El menor de los nueve hijos de los descendientes de irlandeses Joseph y Rose Kennedy, Ted, fervientemente católico, había nacido el 22 de febrero de 1932, en Boston, Massachusetts.
Fue el único de los cuatro hijos varones que llegó a una avanzada edad y morir de causas naturales. El mayor de sus hermanos, Joseph Jr. Kennedy, falleció en un accidente aéreo durante la Segunda Guerra Mundial; el presidente John Fitzgerald Kennedy fue asesinado en 1963, y al senador Robert Kennedy también lo mataron, en 1968, en medio de su campaña por la nominación presidencial demócrata.
Obtuvo su título de abogado de la Universidad de Virginia, en 1959. Tras haber dirigido la campaña para senador de su hermano John, en 1962, aprovechó el escaño que quedó vacante cuando aquél decidió lanzarse a la presidencia, se presentó como candidato al Senado de Estados Unidos por Massachusetts y ganó. Retuvo la banca ininterrumpidamente, la última vez, en las elecciones de 2006.
Aunque los asesinatos de su hermanos lo dejaron muy deprimido, Ted se perfilaba como aspirante a la Casa Blanca. Sin embargo, otro oscuro y trágico accidente en el verano de 1969 truncó su máxima ambición. Al salir de una fiesta en la isla de Chappaquiddick con una mujer que no era su esposa, Kennedy perdió el control de su auto, que cayó al río.
El joven senador salió ileso, pero su acompañante, Mary Jo Kopechne, de 29 años, se ahogó.
En 1980 desafió al presidente Jimmy Carter en la carrera para la nominación demócrata, sin éxito. Luego de ese fracaso se quedaría satisfecho con su papel de senador.
En el Senado, Kennedy trabajó con ahínco en la aprobación de algunas leyes sociales fundamentales, como la que provee de seguro médico a los más pobres, el Acta de Derechos de los Discapacitados, protecciones para los ancianos y los trabajadores, la promoción de los derechos civiles y el derecho al voto, el acceso a las clínicas abortistas, así como las licencias por maternidad.
A pesar de provenir de una familia católica, su postura en defensa del aborto le valió las críticas del Vaticano. Si bien era conocido por sus agitados discursos idealistas que entonaba con su característico vozarrón de duro acento bostoniano, Kennedy era reconocido por su cualidad negociadora y pragmatismo, siempre dispuesto a encontrar un punto común con los republicanos.
No obstante, fue un feroz opositor de la guerra con Irak en 2003, así como lo había sido antes con el conflicto en Vietnam. Teddy fue el primer demócrata que acusó públicamente a George W. Bush de mentir para justificar la guerra en Irak y en calificar ese conflicto como "el Vietnam.
Su temprano y decisivo apoyo a Barack Obama en la campaña electoral sacudió al establishment político del país. Se convirtió en uno de sus principales promotores, tuvo un papel preponderante en la carrera de Obama hacia la Casa Blanca, en enero del 2008 sorprendió a propios y extraños al ofrecer su apoyo a Obama que cumplía su primer periodo como senador por Illinois en un momento crucial de las primarias, cuando todo daba por sentado que la balanza se inclinaba en favor de Hillary Clinton.
Pasó los últimos meses de su vida escribiendo un libro de memorias, Brújula verdadera, abogando por una profunda reforma del sistema de salud, la última gran batalla de su vida. Cuantos Teddys seguramente estará necesitando nuestra región, por el momento, no hay quien le llegue a los talones.