a
 
Año VII - Madrid, viernes 15 de diciembre de 2006
 
Opinión
 
Diez y más a la mesa Cuba-EEUU

Aurelio Pedroso (La Habana)

Si bien existen diversos tipos de mesas, la que nos ocupa esta semana si no es precisamente de negociación, al menos será un importante precedente para lo que pudiera ocurrir de cara al futuro inmediato en el largo contencioso entre los gobiernos cubano y estadounidense.

No menos de 15 días debieron transcurrir entre lo dicho –dígase por segunda vez- por el general del Ejército Raúl Castro en el sentido de que las autoridades cubanas estaban prestas para ir la mesa de negociación con EEUU sin condicionamiento alguno y respetando la soberanía nacional, para que se dieran cita en La Habana un total de diez congresistas de ese vecino país.

Por acá ya deberían haber llegado los demócratas William Delahunt, James P. McGoven, Jane Harman, Gregoy Meeks e Hilda Solís y los republicanos Jeff Flake, JoAnn Emerson y Mike Conaway, entre otros.

“Queremos hacer un análisis de la situación, ver que está pasando y contactar con gente clave en el gobierno”, le aseguró William Delahunt al diario El Nuevo Herald .

Aunque al cierre de esta edición aún las autoridades locales no habían confirmado esa visita, la mayor después del triunfo de enero de 1959, y los pocos detalles alrededor de ella provienen de “extramuros”, el ejercicio de opinión no resulta para nada baldío ni mucho menos osado.

Cinco congresistas demócratas y otros tantos republicanos llegarían a la isla para ir directamente a sentarse con Raúl Castro y conversar. Les une el hecho de que pertenecen al denominado “Grupo de Trabajo sobre Cuba”, fundado hace dos años por congresistas partidarios del diálogo.

Algo controvertido en el ámbito local y también internacional si tal delegación se propuso visitar Cuba a raíz del discurso del pasado 2 de diciembre o si ya por otras vías no públicas se hubiese preparado la cita. Sea como fuese, lo cierto es que se trata de un acontecimiento en extremo interesante y por demás, oportuno.

Esto al margen de las muy recientes declaraciones de Thomas Shannon, subsecretario de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental de EEUU, en las que supone un “endurecimiento del régimen” luego del traspaso de poderes de Fidel a Raúl el 31 de julio. Y algo más, que la postura de Washington sigue siendo la misma, con condiciones: que el diálogo debe ser primero entre el Gobierno y el pueblo cubano. Shannon, al final, no deja de tener un rasgo de sensatez cuando afirma: “Sólo nos queda esperar y ver lo que ocurre”.

En el aquello de “esperar y ver lo que ocurre” estamos muchos. Lo único que con perspectivas y motivos diferentes.

Vivir y sentir la isla tiene un activo de primer orden más allá de las truculentas y refinadas teorías de cuello y corbata o camisas playeras que se tejen fuera de ella. La nación ha comenzado a cambiar luego de casi cinco meses de ausencia de la siempre activa y decisiva presencia del comandante Fidel Castro. Por sí sola da los primeros pasos y el país comienza a prepararse para una vida sin Fidel.

Los de a pie, los de a caballo y hasta los funcionarios con placa marrón, incluyendo a los ministros con matrícula blanca, militares, santeros, autoempleados, jubilados, militantes comunistas, opositores a favor y en contra de Washington tienen muchas cosas que decir y de hecho las están contando. La simiente para el diálogo es visible.

Si al final el Gobierno de EEUU se aplica esa autorreceta de “esperar y ver lo que ocurra”, todo podría marchar por un camino con menos contratiempos. Existen muchos puntos de partida para una misma meta. La presencia de estos congresistas es uno de ellos.

Probado está que se pueden hacer varias cosas al mismo tiempo. Eso sí, carentes de esas prisas que al final ocasionan accidentes lamentables e irreparables, sobre todo si de lo que se trata es de una nación toda, siempre con muchos ojos sobre ella.

 
 

Americaeconomica.com
Internet

 

 


 


 
 
Copyright© Americaeconomica.com - All rights reserved
Asesores de Publicaciones, S.L - España