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Año IX - Madrid, viernes 14 de diciembre de 2007
 
Opinión
 
Organizaciones focales y proactivas

Santiago José Guevara García (Valencia, Venezuela)

Una lectora se interesa por el concepto “organizaciones focales y proactivas”. ¿No lo son todas?, me pregunta. La respuesta, comenzando por lo último, es negativa. Y de acuerdo a nuestro texto inédito, tantas veces citado, son “Organizaciones definidas en función de un logro específico deseado. El logro esperado, resultante de una anticipación, orienta y direcciona la organización”. En la aplicación de nuestro test al efecto, nos hemos conseguido con organizaciones que cumplen sólo uno de 25 atributos favorables: simplemente existen.

En Venezuela, país con la renta petrolera como especie de factótum de las finanzas públicas, beneficiado por recurrentes “shocks de oferta” favorables, se han entronizado una cultura ciudadana generalizada de “búsqueda de rentas” y una cultura de Estado tendente a la intervención asistencialista. En sentido más general, está presente una clara racionalidad de orden redistributivo, antes que de asignación óptima de los recursos disponibles. Situación comprometedora para la acción económica corriente, en razón, como exponíamos en una conferencia hace unos dos años, de que “Venezuela, en 100 años de historia petrolera, no dispone del conocimiento cabal de las condiciones, procesos, impactos e implicaciones de su naturaleza de país petrolero”.

Por todo lo anterior, para fines de desarrollo e inclusión, nos basamos en lo que llamamos “organizaciones y redes sociales focales y proactivas”: generan sus beneficios no por la vía pasiva en el reparto asistencialista, sino en la gestión y la producción dirigida, en iniciativas autocentradas, por fines definidos intencional y anticipadamente.

No esperan por la política social compensatoria; se integran a la economía y a la vida ciudadana e interactúan, dotadas de estrategias propias, con las instancias públicas y otras. Sin duda, un paso hacia un nuevo concepto y una nueva práctica de inclusión y desarrollo.

Facilitado por su inmediata y directa relación con su bienestar: se refiere a crear empleos, poseer empresas propias, disponer de su organización vecinal, autogestionar servicios, empoderarse para la relación con el Estado y otros agentes, etc. Lo cual, además, refuerza los resultados económicos generales de la nación.

En nuestras sesiones interactivas para identificar, organizar, priorizar, especificar y analizar causas e impactos de problemas de gobierno, tal como en el Manual que elaboráramos a mediados de los 90 para la GTZ, comenzamos por referir el tipo de resultados esperados del proceso de planificación y gestión. La simple claridad sobre los resultados (con relación a las funciones de preferencia de los participantes) opera como un potente incentivo a la participación y a la permanencia.

La conformación de un clima social favorable a la planificación y gestión de un caso de aglomeración territorial debe hacerse en el sentido y con la finalidad de establecer claramente que se persigue hacer participar a todos en las actividades necesarias a la optimización del funcionamiento de la aglomeración.

Eso es clave. Algunas de ellas podrán ser prestadas individualmente o comunalmente, otras a través de empresas o cooperativas y algunas caerán dentro de las competencias de los diversos estratos de gobierno involucrados, pero cuya demanda debe ser identificada y realizada. La sociedad involucrada debe internalizar válidamente su orientación al proyecto.

Las organizaciones focales y proactivas son “el nuevo modo” de la organización.

 
 

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