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Año IX - Madrid, viernes 12 de enero de 2007
 
Opinión
 
Impulso a la refinación regional

Alvaro Ríos Roca*

Por lo pasado en los últimos cinco a seis meses, el mundo respira algo más aliviado, debido a que la escalada de los precios del petróleo de los últimos tres años ha cesado. En repetidas entregas, hemos manifestado, que una parte de lo que estaba aconteciendo, era una abierta contribución de la especulación en el mercado.

Esto, sin de ninguna manera negar que ha existido, existe y existirá una alta demanda de crudo, estimulada por el alto crecimiento económico global, que viene impulsado principalmente por el gran crecimiento económico de China, India y otros países asiáticos. Empero, nadie puede dudar, que cualquier descontrol político en el Medio Oriente, puede muy fácilmente desembocar en escenarios de precios mucho más altos de los que hemos observado en 2006.

Sin duda que esta acelerada demanda de los últimos años, no ha estado bien balanceada por la oferta de petróleo y productos refinados. Oferta, no en relación a las reservas existentes, sino en lo inherente a la capacidad de producción, transporte y refinación disponible para la demanda existente. En esta presente entrega, nos concentraremos en analizar una realidad que desde hace varios años preocupa al planeta entero y al conjunto de los países de Latinoamérica y el Caribe en particular, que es la capacidad de refinación existente, resultado de un negocio que es considerado muy marginal, de gran escala y de grandes inversiones.

Desde 1995 a 2005 la demanda (consumo) de petróleo a nivel mundial ha crecido en aproximadamente un 16%. Sin embargo, la capacidad de refinación ha crecido únicamente en aproximadamente de un 10% a 11%. Si a las cifras anteriores, sumamos que los crudos que se producían hace más de una década ya no son de la misma calidad (léase más pesados y con más contaminantes) que los que se necesitan procesar ahora, la capacidad de refinación resulta aún más limitada y la situación se torna más compleja.

Latinoamérica y el Caribe no escapan a esta realidad global y su situación es aún más complicada. La región tiene cerca al 8,7% de la capacidad de refinación mundial y consume aproximadamente entre un 8% a 9% de la demanda mundial de productos refinados, esto sin considerar el gran potencial de Venezuela. El crecimiento de la demanda (consumo) de petróleo en la región, de 1995 a 2005, ha sido de aproximadamente un 13.7%, mientras que el crecimiento de la capacidad instalada de refinación en el mismo periodo, sólo ha sido de aproximadamente un 7,5%, es decir, casi un 50% del consumo.

Es por esta razón, que desde México hasta Argentina, casi todos los países de la región, tanto no productores, como productores y también exportadores de petróleo, resultan ser importadores de productos refinados. Muy en particular de resaltar, es la creciente demanda e importación de diesel en la región, que por tener precios favorables y beneficiar al sector agrícola y al aparato productivo, también inclina la balanza a favor del uso en todo el segmento del transporte de este producto.

Si bien la tendencia no ha sido la correcta hasta la fecha en el tema de nueva capacidad de refinación, lo positivo es observar que existe una gran preocupación por esta coyuntura y se van viendo avances concretos en varios países de la zona. En Cuba, Colombia, Perú, Venezuela, Brasil y otros, se están impulsando modernizaciones a refinerías existentes, mayormente de propiedad de las estatales de petróleo, para poder procesar nuevos tipos de crudos y ampliar la capacidad existente.

Por otro lado, también se observa los avances que está dando dentro del Proyecto de Integración Energética Mesoamericana (PIEM) para la instalación de una refinería en Centroamérica, que procese una parte de crudo mexicano y que esperamos, a pesar de las complejidades, pueda concretarse durante el 2007. También, se tienen las discusiones para la asociación entre Petrobras y PDVSA para desarrollar el complejo de Pernambuco que también es importante para revertir el déficit de capacidad de refinación que existe en la región.

* Álvaro Ríos Roca, es el actual secretario ejecutivo de la Organización Latinoamericana de Energía (Olade) por el periodo 2006-2008. Ex ministro de Hidrocarburos de Bolivia. Experto en áreas relacionadas con el sector energético que le ha permitido desempeñarse como asesor en varios proyectos energéticos internacionales, conferencista, analista y articulista en varios medios de comunicación de América Latina. Estudios de Ingeniería Química en Estados Unidos.

Las ideas y opiniones contenidas en este artículo son responsabilidad del autor y no expresan necesariamente la opinión de la Organización o de sus Países Miembros.

 

 
 

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