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Fue el 5
de Septiembre de 1.906 en Duino, cerca de Trieste, cuándo
Boltzmann decidió poner fin a su vida. Era la víspera
de su vuelta a Viena, después de una vacación familiar.
Problemas graves de salud, unidos a la obligación de tener
que abstenerse de cualquier actividad académica, debido
a un estado de neurastenia aguda, pueden explicar esta trágica
decisión.
El siglo XX ha conocido una pléyade de importantes físicos,
tales como Maxwell, Hertz, Helmholtz, Planck o Poincaré,
entre otros. La presencia de Einstein los ecilipsó, en
gran manera, a todos ellos.
Boltzmann es uno de los creadores, probablemente el más
importante, de una rama de la Física, conocida como Mecánica
Estadística. Junto con Maxwell y Gibs construyeron esta
rama de la Física. Boltzmann visitó por primera
vez Inglaterra en 1894, con el fin de participar en un seminario
sobre Mecánica Estadística, organizado dentro del
programa de la reunión anual de la Asociación Británica
para el Desarrollo de la Ciencia.
En aquel
momento, hacía ya quince años que Maxwell había
muerto. Ambos físicos, el austríaco y el británico,
escribieron sobre temas filosóficos en cuánto éstos
tenían relación con la Física, pudiendo expresar
una explicación racional, de acuerdo con los descubrimientos
de la época, del Universo. Boltzmann profundizó
en el concepto de entropía. Su célebre ecuación
aparece grabada en su tumba en el Zentralfriedhof de Viena.
Aparece
ligada la entropía de un sistema con el número de
microestados posibles de sus partículas elementales. Todo
ello a través de una constante, que se conoce con el nombre
de constante de Boltzmann. Esta formula es de una gran importancia,
pues de ella se puede decir que ha cambiado la forma de entender
el mundo. Hoy todavía esta ecuación, cien años
después de la muerte de su creador, se sigue investigando
en sus posibles consecuencias.
Puede ser
comparada por su importancia a la célebre de Einstein,
que todo el mundo conoce, que ha sido publicada en multitud de
periódicos y revistas, ajenos a cualquier preocupación
científica. La célebre y conocida ecuación
de Einstein es E=mc (mc al cuadrado, con este teclado no puedo
ponerlo) y la de Boltzmann es S=klogW, mucho menos conocida por
el gran público.
Un experto
español, el profesor José A. Cuesta, escribe que
la ecuación de Boltzmann "es mucho más sutil
de lo que a primera vista parece" y conduce a la idea de
que el orden y el aumento de entropía "no son en absoluto
incompatibles, porque la citada ecuación no identifica
en absoluto entropía con desorden".
Y, más
adelante añade el profesor Cuesta: " Es indudable
que las contribuciones de Boltzmann, y en concreto la célebre
ecuación, han constituido aportaciones clave a la Física,
y hoy día forman parte del cuerpo doctrinal básico
de esta disciplina". Resulta destacable "el que ahora
mismo, en pleno siglo de la Biología, cuando algunos consideran
la Física la ciencia del siglo pasado, de nuevo sea en
este "a priori" alejado terreno donde se están
haciendo notar de forma muy relevante los efectos de estas interacciones
entrópicas".
Boltzmann ocupó cátedras
de Física en Graz, Munich y Viena. En los últimos
años de su vida se interesó por la Filosofía,
llegando a ocupar en Viena la cátedra de Filosofía
de la Naturaleza, que había dejado vacante su primer titular,
Ernst Mach. Nuestro físico se preocupo por problemas epistemológicos,
en la medida en que éstos pueden explicar la generación
de la ciencia. Tuvieron un papel importante en la renovación
de la Filosofía vienesa.
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