a
 
Año VII - Madrid, viernes 2 de febrero de 2007
 
Opinión
 
Ludwig Boltzmann: cien años después

Alberto Miguel Arruti

 

Fue el 5 de Septiembre de 1.906 en Duino, cerca de Trieste, cuándo Boltzmann decidió poner fin a su vida. Era la víspera de su vuelta a Viena, después de una vacación familiar. Problemas graves de salud, unidos a la obligación de tener que abstenerse de cualquier actividad académica, debido a un estado de neurastenia aguda, pueden explicar esta trágica decisión.
El siglo XX ha conocido una pléyade de importantes físicos, tales como Maxwell, Hertz, Helmholtz, Planck o Poincaré, entre otros. La presencia de Einstein los ecilipsó, en gran manera, a todos ellos.

Boltzmann es uno de los creadores, probablemente el más importante, de una rama de la Física, conocida como Mecánica Estadística. Junto con Maxwell y Gibs construyeron esta rama de la Física. Boltzmann visitó por primera vez Inglaterra en 1894, con el fin de participar en un seminario sobre Mecánica Estadística, organizado dentro del programa de la reunión anual de la Asociación Británica para el Desarrollo de la Ciencia.

En aquel momento, hacía ya quince años que Maxwell había muerto. Ambos físicos, el austríaco y el británico, escribieron sobre temas filosóficos en cuánto éstos tenían relación con la Física, pudiendo expresar una explicación racional, de acuerdo con los descubrimientos de la época, del Universo. Boltzmann profundizó en el concepto de entropía. Su célebre ecuación aparece grabada en su tumba en el Zentralfriedhof de Viena.

Aparece ligada la entropía de un sistema con el número de microestados posibles de sus partículas elementales. Todo ello a través de una constante, que se conoce con el nombre de constante de Boltzmann. Esta formula es de una gran importancia, pues de ella se puede decir que ha cambiado la forma de entender el mundo. Hoy todavía esta ecuación, cien años después de la muerte de su creador, se sigue investigando en sus posibles consecuencias.

Puede ser comparada por su importancia a la célebre de Einstein, que todo el mundo conoce, que ha sido publicada en multitud de periódicos y revistas, ajenos a cualquier preocupación científica. La célebre y conocida ecuación de Einstein es E=mc (mc al cuadrado, con este teclado no puedo ponerlo) y la de Boltzmann es S=klogW, mucho menos conocida por el gran público.

Un experto español, el profesor José A. Cuesta, escribe que la ecuación de Boltzmann "es mucho más sutil de lo que a primera vista parece" y conduce a la idea de que el orden y el aumento de entropía "no son en absoluto incompatibles, porque la citada ecuación no identifica en absoluto entropía con desorden".

Y, más adelante añade el profesor Cuesta: " Es indudable que las contribuciones de Boltzmann, y en concreto la célebre ecuación, han constituido aportaciones clave a la Física, y hoy día forman parte del cuerpo doctrinal básico de esta disciplina". Resulta destacable "el que ahora mismo, en pleno siglo de la Biología, cuando algunos consideran la Física la ciencia del siglo pasado, de nuevo sea en este "a priori" alejado terreno donde se están haciendo notar de forma muy relevante los efectos de estas interacciones entrópicas".

Boltzmann ocupó cátedras de Física en Graz, Munich y Viena. En los últimos años de su vida se interesó por la Filosofía, llegando a ocupar en Viena la cátedra de Filosofía de la Naturaleza, que había dejado vacante su primer titular, Ernst Mach. Nuestro físico se preocupo por problemas epistemológicos, en la medida en que éstos pueden explicar la generación de la ciencia. Tuvieron un papel importante en la renovación de la Filosofía vienesa.

 
 

Americaeconomica.com
Internet

 

 


 


 
 
Copyright© Americaeconomica.com - All rights reserved
Asesores de Publicaciones, S.L - España