A pesar que desde hace un buen tiempo, las antenas satelitales ilegales son perseguidas y castigadas hasta con fuertes multas y el decomiso de todo lo que cuelgue desde la antena madre hasta diez o 15 subsidiarias de diversas casas del vecindario, esta semana el fenómeno ha cobrado mayor intensidad.
En primer término, recientemente las autoridades cubanas protestaron ante organismos internacionales como la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) por la nueva modalidad “made in USA” de colocar la denominada TV Martí , organizada y financiada por Washington, en otros canales que sí entran a la isla con tanta libertad y resolución como los canales locales, sino mejor.
La emisora, enclavada en La Florida, ha firmado un convenio con TVC Broadcasting para entrar a la isla con la programación de Azteca América.
Los medios oficiales no tardaron en responder: “El uso del canal también permitirá a la estación gubernamental estadounidense (se refiere a TV Martí ) el acceso a las trasmisiones por satélite de Direct TV . Con esto, pretender lograr nuevas vías por las cuales sus injerencistas y subversivos mensajes, destinados a desestabilizar a la Revolución cubana, sean vistos y oídos en nuestro país”.
A punto de cerrar esta columna, el periódico del día, daba cuenta a página completa de una operación policial denominada “Caso Antena”, ejecutada en la vivienda de un ciudadano residente en la municipalidad habanera de Guanabacoa. Acción profiláctica, de aviso ante un proceder que corroe la gran ciudad. En el cuarto de desahogo del encartado no se hacía otra cosa que construir los accesorios metálicos para las parábolas mientras que en otra vivienda, esta vez del municipio 10 de Octubre, el artilugio quedaba listo para entrar en acción.
Amén de la confiscación de bienes, ambos detenidos están pendientes de condenas de privación de libertad de uno a tres años o multas desde los 300 hasta los 1.000 pesos cubanos.
También en turno ante el juez se encuentra la persona, especialista en telecomunicaciones, dedicada a recargar tarjetas para la recepción de señales satelitales y prestar asistencia técnica a los futuros clientes.
Tres mosqueteros dispuestos a que cualquier cubano renuente a la programación nacional, decidiera todas las noches viajar, previo pago en moneda fuerte (peso convertible), desde su casa hasta las televisoras miamenses que trasmiten en español toda una suerte de programas que, política y cultura al margen, por acá tienen muchos seguidores, principalmente si se trata de “culebrones”, programas de participación dirigidos y actuados por cubanos así como telediarios.
Largo será el camino de las autoridades cubanas en tan peculiar conflicto ante la Ley y en esa lucha que se libra en el espectro radioeléctrico y que culmina en las viviendas del poseedor del famoso “cable”, el mismo que al día siguiente le sopla al amigo en el oído: “que me enteré por la antena”. |