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Año VII - Madrid, viernes 7 de julio de 2006
 
Opinión
 
Elecciones de medio término en EEUU

Juan Varde (Buenos Aires)

 

George W Bush está débil, con pocas fuerzas, sin embargo, sus rivales no lo saben aprovechar y no le sacan ventaja para las elecciones legislativas que se celebrarán en EEUU en noviembre.

A pesar de que la popularidad del presidente George W. Bush está en su más bajo nivel, los demócratas no logran, a pesar de sus esfuerzos -vanos, por el momento-,  obtener alguna ventaja  con vistas a esa importante cita electoral que, sin duda, marcará el tono de la segunda etapa del la Administración republicana.

Bush ha perdido adeptos.  De manera singular, su grado de popularidad se sitúa en un pobre 31%. Ha perdido el apoyo incluso entre la base tradicional del Partido Republicano, el ala conservadora, donde cuenta solamente con un 50 % de aprobación. Por cierto, hay un claro temor de que los malos números de Bush reboten de manera negativa en los candidatos de su partido.


Al Congreso, de mayoría republicana, no le va mejor, que digamos, con un 23 % de aprobación. También aquí Bush está perdiendo adeptos. Recientemente, congresistas republicanos rompieron filas con el presidente criticando duramente sus decisiones.

Al comandante en jefe le está yendo mal incluso en algunos terrenos en los que anteriormente le iba bien. Cada vez más estadounidenses creen que tomó la decisión equivocada al invadir Irak. Así, se está cerrando la brecha entre republicanos y demócratas en materia de seguridad nacional, aunque los primeros siguen llevando la delantera.

Cualquiera diría que, ante este escenario, la victoria demócrata sería segura, pero no es así. Un problema serio del partido opositor es que no tiene un líder, y sus mensajes no son nada claros. Deben, por ejemplo, convencer a la opinión pública de que pueden enfrentarse a los retos de seguridad en el mundo post-11 de septiembre, un tema de vital importancia para el electorado estadounidense.

Los demócratas tuvieron que cambiar su estrategia electoral que giraba en torno a la cultura de corrupción de los republicanos, después de que un congresista propio fuera acusado de captar sobornos.

Una derrota demócrata en las legislativas sería humillante, teniendo en cuenta que el partido que ocupa la Casa Blanca tiende a perder escaños en las elecciones de medio término.

Estarán en juego todos los escaños del Congreso y una tercera parte del Senado. Para lograr la mayoría, los demócratas deberán ganar 15 bancas en el Parlamento y seis en el Senado.

Laura Bush se ha convertido en una pieza clave en la campaña republicana, aprovechando su popularidad -más del doble que la del presidente-, viaja para recaudar fondos a estados donde  George W. Bush no sería recibido con entusiasmo. Algunos explican que el presidente podría recaudar más fondos, pero su presencia podría dañar la imagen de los candidatos republicanos. Laura tiene todo lo bueno de la Casa Blanca, sin el bagaje político de su marido.

Legislativas cruciales este año, pero todos ya piensan en las generales. La carrera por la Casa Blanca ha comenzado: tendrá perfume de mujer.
 
 

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