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Año IX - Madrid, viernes 6 de julio de 2007
 
Opinión
 
Lula las  en grandes  ligas

Juan Varde (Buenos Aires)

Brasil juega desde hace tiempo en la primera división de la política mundial, y se encamina a las Grandes Ligas. Hoy por hoy, el país más poblado de Sudamérica se sienta a la mesa con los grandes del G-8, participa en las negociaciones del G-4 (junto a EEUU, la Unión Europea (UE) e India) para intentar rescatar la ronda de Doha de la Organización Mundial de Comercio (OMC) y llegó a acariciar la idea de contar con un asiento permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU. Ahora se dispone a firmar una acuerdo de "asociación estratégica" con Europa, con Portugal como presidente de turno. Bruselas apuesta así por seducir al país sudamericano y formaliza su alianza con un nuevo interlocutor extracomunitario de gran ascendencia global. Además, no olvidemos que hace mucho tiempo que Brasil es muy importante para el bloque. Es el país del denominado grupo BRIC (que incluye también a Rusia, La India y China) que más inversiones europeas recibió entre 2003 y 2006.

Desde el punto de vista de los políticos esta "asociación estratégica" representa el reconocimiento del creciente papel de Brasil como actor regional e internacional al situarle como interlocutor relevante de la UE con los mismos privilegios que ya poseen otras potencias emergentes, como China, India y Sudáfrica.

Sin embargo, en Latinoamérica el acuerdo entre la UE y Brasil ha provocado algunos resquemores. Algunos países como México y Argentina se siente ahora postergados por Europa. Y son precisamente, los que se opusieron, en su día, a que Brasil ocupara un asiento en el Consejo de Seguridad de la ONU.

 Al mismo tiempo, en los países del Mercosur cunde el temor a que, en vista del estancamiento de las negociaciones con la UE, Brasil no sólo pueda aspirar a un Tratado de Asociación bilateral, como el que ya tiene México desde hace años. 

La equiparación de facto de Brasil con otros actores centrales de la globalización, ha sido interpretada por algunos analistas como un abandono de la clásica estrategia europea de fomentar la integración regional.

Quienes defienden esta opinión, creen también que la UE introduce un cambio de estrategia similar al que realizó EEUU cuando fracasaron las negociaciones sobre el Acuerdo de Libre Comercio de las Américas (ALCA) y lo relacionan con el acercamiento de Venezuela al Mercosur, "que no facilitará las negociaciones" del bloque sudamericano con la UE. La asociación estratégica con Brasil constituiría un intento europeo de otorgar al interlocutor más predecible de este mecanismo regional un status especial, aunque no este ligado a ventajas directas. De modo que, quizá fuese un error dar por pedidas las negociaciones entre la EU y el Mercosur..

Europa tiene interés en un tratado global con Mercosur y sabe que uno de los interlocutores más difíciles es Brasil. Que sería más fácil conseguir tratados bilaterales con Uruguay o con Argentina. Pero eso no es posible porque el Mercosur  tiene reglas que impiden a un país miembro cerrar acuerdos unilaterales con un tercer país, so pena de quedar excluido de esa comunidad.

Además, a Brasil el Mercosur le reporta demasiadas ventajas, que no puede poner en juego. Eso  no sólo lo tienen bien en claro los europeos, también los latinoamericanos. Por lo tanto, es probable que sólo estemos en los inicios de una interesante partida que habrá que seguir con mucho cuidado.

 

 
 

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