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Año IX - Madrid, viernes 13 de julio de 2007
 
Opinión
 
Cabeza de playa andina

Juan Varde (Buenos Aires)

Luego de varios dimes y diretes, la Cumbre de la Comunidad Andina de Naciones (CAN)  aprobó el inicio de las negociaciones con vistas a facilitar la integración política, cooperación y comercio con la Unión Europea  (UE) en un marco de respeto a las diferencias sociales y económicas que presentan los diferentes países.

La ciudad de Tarija, 958 kilómetros al sur de La Paz,  fue testigo de las platicas de  los presidentes de Bolivia, Colombia, Chile, Ecuador y Perú, donde se mostraron las diferencias entre realidades y entre modelos económicos y sociales de cada país, que incluso amenazaron con la fractura de la CAN y con poner en riesgo la alianza con la UE.

Así, Bolivia y Ecuador, en proceso de desmantelamiento del modelo de economía de libre mercado, dialogaron sin reservas y a cara descubierta con Colombia y Perú, que se inclinan por un mayor acercamiento a EEUU con tratados de libre comercio, dando un ejemplo de adultez política que ojalá dé pie a manifestaciones de mayor relevancia direccionada ni más ni menos que al beneficio de sus integrantes, sea cual fuese su coloración o apetencia política estratégica.

Todos ellos dialogaron, a su vez, con Chile, que combina apertura económica con ambiciosos programas sociales.

Los presidentes Evo Morales, de Bolivia; Álvaro Uribe, de Colombia; Michelle Bachelet, de Chile; Rafael Correa, de Ecuador, y Alan García, de Perú, firmaron una declaración en que destacan como objetivo central el fortalecimiento de la integración económica y física en busca de mayor equidad social.

La declaración, quizá no esperada,  alivió por cierto a los sectores empresariales, que temían un fracaso del proceso de acercamiento a la UE por las observaciones que presentó Morales, quien promueve un amplio programa de nacionalizaciones y se opone a la privatización de servicios como la provisión de agua potable.

El XVII Consejo Presidencial Andino acordó crear un ambiente de tolerancia y respeto a las diferencias entre los países de la CAN en cuanto a modelos económicos para afrontar a la pobreza, crear empleos y alcanzar el desarrollo.

"El comercio no es un fin en sí mismo, sino un medio para luchar contra la pobreza, generando empleo de calidad y con seguridad social para construir la equidad", expresó Uribe, desde hoy presidente de turno de la CAN, en reemplazo de Morales.

Uribe  Vélez  expresó la satisfacción de los mandatarios por la reincorporación de Chile al bloque andino y aseguró que esa presencia reforzará su posición ante la UE.

Chile abandonó el grupo en la década del 70, tras adoptar una política económica contraria al capitalismo de Estado promovida por los países miembro.

Una de las primeras acciones del bloque reforzado por el retorno de Chile será la búsqueda de una ampliación de Ley de Promoción Comercial Andina y Erradicación de la Droga (Atpdea, por sus siglas en inglés), vigente hasta el 30 de junio.

Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú obtienen preferencias arancelarias en concepto de compensación por la reducción de los cultivos de coca, lo cual se ha convertido en un mecanismo efectivo para impulsar la producción y el empleo.

En el caso de Bolivia, la Atpdea implica un ingreso de casi 400 millones de dólares y empleo para 80.000 personas.

Uribe describió al acercamiento con la UE como un proceso de acuerdos y diálogo político, de cooperación e intercambio comercial bajo el respeto a las diferencias existentes en la realidad de cada uno de los países miembros de la CAN. La diversidad manejada con acierto y la búsqueda de una síntesis de los contrarios será una fuente de conocimiento en un marco de respeto a los pueblos por sus realidades sociales y geográficas más allá de la interpretación por dogmas ideológico, expresó el presidente colombiano.

Uribe aseguró que desde una CAN consolidada es posible emprender la integración hacia una Unión Sudamericana, pero antes señaló como objetivo inmediato la búsqueda de la reincorporación de Venezuela al bloque andino.

Venezuela se retiró el año pasado del grupo de países andinos. El presidente colombiano manifestó su disposición a flexibilizar la normativa del bloque para facilitar el retorno.

A instancias de la cumbre, la CAN abrió un nuevo capítulo de trabajo con actividades orientadas a crear mejores condiciones de vida, en armonía con la preservación del ambiente y en lucha contra la corrupción.

La presidenta Bachelet se declaró satisfecha por el retorno de Chile al bloque, en el cual espera hallar comercio justo bajo un principio de unidad.

El comercio entre Chile y el resto de la CAN asciende a 4.592 millones de dólares, indicó Bachelet, cuyo país, dijo, posee en las cuatro naciones inversiones que bordean los 2.000 millones de dólares. Bachelet añadió que confía en mayores avances en un ambiente de respeto a la diversidad de los modelos económicos, pero fortalecidos por un diálogo permanente.

En tono de reflexión, Bachelet aseguró que no es suficiente crecer y propuso la aplicación de políticas sociales, justicia y equidad combinadas con un modelo de apertura económica, bajo el principio de "crecer para incluir, e incluir para crecer".

El presidente García, por su parte, aplaudió a Chile por su "exitosa lucha contra la pobreza", bajo un modelo económico aplicado en una concertación democrática. "Es un modelo a pensar y su experiencia puede ser importante referencia para saber el camino a escoger", afirmo el mandatario peruano.

García propuso los principios de tolerancia y flexibilidad como punto de partida de una nueva estructura de la CAN en la cual los países se diferencian por elegir entre modelos de fortaleza estatal o de estímulo a las inversiones privadas para acabar con la pobreza.

"No perdamos el principio de la fraternidad", dijo García, quien aclaró que la elección de un camino diferente no debería conducir a la condena de los países que practican otras políticas.

En consonancia con Morales, el ecuatoriano Correa se pronunció en favor de una corriente que derrumbe los mitos e ideología que encumbraron al "neoliberalismo que se disfrazó de ciencia".

Propuso crear un mercado andino basado en el respeto a la democracia, la libertad y los derechos humanos, evitando que se admita la explotación y no el bienestar de las personas.

De esta manera, sólo se augura un futuro promisorio si los gobernantes dejan de lado sus apetencias personales y de una buena vez cumplan con los preceptos por los cuales han sido elegidos por los ciudadanos: servir y no servirse.

 
 

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